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«Entran los adolescentes a hacerse selfies»

«Entran los adolescentes a hacerse selfies»


Una vela y dos pequeños ramos de flores recuerdan que en ese tramo de las vías pasaron Juan Manuel Mejía López, Ceos, como así firmaba este conocido grafitero. El joven fue arrollado el 28 de septiembre por un tren de alta velocidad entre las estaciones de enero de Fuenlabrada y Humanes, a solo unos metros del lugar donde otro convoy golpeó a une segundo intruso el pasado 4 de. A tramo de línea ferroviaria empleado hace años para cruzar, sin permiso y por la vía rápida, desde las últimas casas de la cara sur de Fuenlabrada hasta un viejo polígono industrial. Pero los dos accidentes recientes, uno de ellos mortales, y un sinfín de acciones peligrosas han teñido de negro su historia, la de un paso vicioso al que casi cada semana acuden adolescentes en busca de la foto más extrema.

Dos días antes del último atropello, Marisa pedaled en su bici static cuando demostró asustada la siguiente escena: dos chicas, “que no tendrían más de 15 o 16 años”, caminaban por denttro del raíl mientras una retrataba con el móvil a la otra. “Saltaron por el muro y yo les pregunté a mis hijas si sabían quiénes eran esas niñas para que les pegaran un toque y salieran de ahí”, recuerda esta vecina, apostada en primera línea de vía. Resignada, Marisa relató que no es la primera vez que llama a la Policía al percatarse –con la perspectiva que da vivir en una novena planta– del riesgo al que se exponen los improvisados ​​​​visitantes.

Escuchar la polémica del enclave heno que sube varias décadas atrás. Los más longevos coinciden en que antiguamente era una zona de paso, desposeída de protecciones y con una menor frecuencia de trenes. Después, llegaron los muros, las naves al otro lado se extendieron y el vasto camino quedó concentrado en esa parte en una salida única: un estrecho pasillo entre dos almacenes, abierto “de par en par” hasta meses antes de la pandemia. Los residentes apuntan a la llegada de una nueva empresa en esa época como responsable del cambio de paradigma. «Cerraron ese acceso y colocaron una furgoneta detrás para impedir el tránsito», señalan. Aunque desde el primer momento no fue así.


Calle del

Pico de la Mira

Carretera

Moraleja

por Enmedio

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Moraleja

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Durante un tiempo, los acostumbrados al atajo cavaron un agujero para pasar por debajo del enrejado metálico, lo que obligó a los dueños de la parcela a colocar una furgoneta detrás y dificultar aún más el trazado. Asi las tornas comenzaron a cambiar. “No vemos a nadie cruzar ya, ahora se cuelan para hacer selfis o pintar grafitis”, sostiene la propia Marisa, consciente, eso sí, de que los grupos de artistas urbanos acuden mucho más organizados, con sillas para saltar y personas fuera divisando la de posibles trenes.

El primero de los trágicos sucesos llegó a las 6.50 horas del último miércoles de septiembre. Aquella mañana, Juanma, padre de un niño de solo año y medio, entró a las vías por causas desconocidas y murió en el acto al ser arrollado por un tren de alta velocidad. Esther, su madre, trata desde entonces de encontrar respuestas. Su hijo, tatuador de profesión y grafitero desde crío, regresóba en el coche de un amigo tras haber pasado la noche de fiesta. “Este chico me dice que en el viaje de vuelta, una amiga que también iba con ellos se puso a vomitar y que mi hijo le dijo que parase”, reveló, en conversación telefónica.

Al no poder parar en la M-506, el vehículo se detuvo en el polígono de Fuenlabrada, y el amigo fruto de los nervios tiró su teléfono contra el suelo “porque Juanma estaba nervioso y gritaba mucho”. El joven, que el 9 de octubre hubiera cumplido 27 años, cogió su mochila, sus cascos y se marchó. Desde ahí, todo se vulve difuso. Esther sostiene que le puede robar y él, nerviosa, saltó a las vías para escapar. “No encontramos ninguno de los objetos que llevaba encima”, justifica, segura de que no se suicidó.

Parte del muro, en el lado del viejo polígono, valle de forma chapucera

GUILLERMO NAVARRA

Su amigo Dane, grafitero desde 1993, estuvo con él dos días antes de su muerte. “No anotó nada raro, tenía los problemas de cualquier chaval a su edad”, explica un ABC. Se conocieron cuando Ceos (así firmaba Juanma) tenía 10 o 11 años en una tienda de pintura y pronto tejieron una amistad fiel. “Era un niño que había madurado muy pronto. Tenía la cabeza muy bien amueblada, dentro de que no dejaba de ser una persona de 26 años al que le gusta salir y tomar una cerveza”, prosigue, sin senser que hacía a esa hora, todavía de noche, en un espacio restringido.

“Tanto mi pareja como yo hemos pasado muchísimo tiempo con él. En cuanto veía algo raro, se apartaba. Jamás le he visto enfrentarse a nadie, ni yendo borracho. Era una persona muy tranquila”, añade Dane, antes de refrendar lo expuesto por su madre. Juanma tenía aviones, había sacado ya los tickets de avión para ir al próximo congreso de tatuadores en Bruselas, y empezaba a similar el necesario cambio de vida qu’implica el tener un hijo. “Al principio le costó porque él no quería ser padre y yo le decía que tenía que hacerse cargo”, remarca Esther, instalada en Roma con su actual pareja.

Tras el atropello, los operarios de Adif cerraron con remiendos los cabañas abiertas en el valle. El problema, en la mayoría de las ocasiones, es que los vuelven a vandalizar, lo que no excluye que deban ser revisados ​​periódicamente. Los vecinos y familiares piden mayor seguridad en el tramo, más si cabe, después de que el 4 de enero el Summa 112 atendiese a otro joven de 27 años, golpeado esta vez en un costado por un tren de Cercanías. Fue trasladado grave con un traumatismo torácico y abdominal al hospital Doce de Octubre.

Desde Adif informan a este periódico que en el punto indicado entre las estaciones de Fuenlabrada y Humanes (a la altura de la calle de Mónaco) «se ha detectado, dentro de las labores continuas de vigilancia de la infraestructura, una rotura del vallado que será reparar en breve en el marco de los trabajos habituales de mantenimiento». cerramiento en una zona cercana, en la altura del paso inferior de la calle del Teide, “con una inversión aproximada de 24.000 euros”.

El propietario de l’infraestructura ferroviaria advierte de que caminar por las vías y su entorno, además de peligroso es ilegal y conlleva una sanción. Y el barrio responde: “Ahí dentro el tren no perdona. O actuarán ya o seguirán los accidentes fatales”.