Lo de Antonia Requena Murcia, Toñi para todo el mundo, es de vocación. Ninguno en su familia no tiene antecedentes militares o guardias civiles, fue alistó primero en el Ejército del Aire, en la Base de los Llanos de Albacete. Era casi una pipiola, tenía 18 años.
Pero, por ese bellísimo sentimiento que es la amistad, se prepare con unas amigas las oposiciones para ser guardia civil y las ocurridas hace 17 años. Desde entonces su madre, Rosalía, está tan contenta. “Yo tenía claro que quería ser militar o guardia civil”, sentencia la hija, a quien también le podría haber dado por la música teniendo como padre a un hombre que se llama Rosendo y como hermana a Karina.
A los 41 años, Toni es una de las 325 mujeres que visten de verde en Castilla-La Mancha, en una plantilla de 4.722 agentes, y una de las 95 que lo hacen en la provincia donde ella trabaja. En concreto, esta oriunda de Fuentealbilla, la población albaceteña donde el futbolista Andrés Iniesta, es responsable de la oficina de Comunicación (OPC) de la Comandancia de Toledo junto a su carismático compañero Pablo Bermejo. “Los periodistas me tratan muy bien, la relación es reciproca y pretende quedarme aquí”, afirma esta guardia jovial, que el día de la entrevista lleva pintadas las uñas con mensajes alusivos al Día de los Enamorados.
22 de febrero de 1988 se regula el acceso efectivo de la mujer a la Guardia Civil mediante la libertad condicional del Real Decreto Ley 1/1988. Y como se cumple 35 años, Toñi compagina su trabajo diario de informar a los periodistas con charlas en universidades, institutos, colegios o talleres de empleo sobre orientación laboral para fomentar la presencia femenina en el instituto armado.
Arriba, en una charla esta semana. En las otras fotografías, en su etapa en Atestados y con un perro policía
Nadie ocupa su corazón a día de hoy, si acaso dos animaux, sus perros galgos Lola y Fusil. pero es alto tu dedicación a la Guardia Civil que Toñi lleva un tatuaje enorme de la Virgen del Pilar, patrona del cuerpo, en su brazo izquierdo y otro de un tricornio pequeño en esa misma mano. “Entré con estudios básicos y me encargó de formarme y especializarme”, dice rotunda. Ella comenzó en Seguridad Ciudadana en Murcia, conoció primer destino; pasó por el palacio de Marivent en Palma de Mallorca, se especializó en Atestados de Tráfico y fue una de las voces que se escuchan en el teléfono 062, el Centro Operativo de Servicios (COS), antes de llegar a la OPC.
La huella de los accidentes
En los siete años que estuvo en Atestados, Toñi aprendió a tener “mucha psicología” con las víctimas. «Lo de dar en persona la mala noticia de la muerte de un ser querido fue lo que peor llevé», recuerda este agente con un personaje muy alegre y la que repite el tragico fallecimiento de un motociclista con solo 18 años. “Llamamos ha conocido a padres para que ocurran al Destacamento de Tráfico de Leganés, en Madrid, y les entregamos las pertenencias de su hijo en un sobrio, con una medalla de oro llena de sangre que él llevaba”, evocó.
El agente, en la Comandancia de Toledo es una semana
Pero también atesora anécdotas felices de aquella etapa. “En un accidente de moto provocó una hora haciendo la reanimación cardiopulmonar tiene un motorista junto con voluntarios de Protección Civil de Torrejón de la Calzada, también en Madrid”, cuenta Toñi, titulada como técnico de emergencias. “Logramos salvarlo y luego huyó a verlo al hospital al día siguiente. Ahora ese motorista es amigo mio y cada año su mujer me recuerda aquello porque su marido cumple un año más de vida”, se emociona.
“En Tráfico aprendí mucho”, resumen. Tanto o más que en el 062 (COS), donde varios agentes están en un mismo turno. «Te sientes como el ojo que todo te ama, pero a ti nadie te ve», expresa de una manera gráfica. “Tienes que tener 400 brazos y oídos, y no dormte. Entra todo tipo de llamadas, desde el servicio de emergencias 112 a una persona perdida en el monte. Coordinas las patrullas que están en la calle o un compañero en la calle ocultando una agresión… Tú eres una voz que escucha todo el mundo».
Recuerda el temporal Filomena y relata el feliz hallazgo con vida, la noche de Reyes del año pasado, de un anciano de 78 años desorientado, desfallecido y con hipotermia en un camino rural de Las Ventas con Peña Aguilera, donde vio las luces azules de sus salvadores. «Aunque se trabaja muchísimo -dés-, el COS ha sido mi mejor experiencia profesional».
Ahora su objectivo es permanente como enlace de los periodistas con la Guardia Civil, seguir en la Comandancia de Toledo y continuar dando charlas a jóvenes y niños fomentando el ingreso de la mujer en el cuerpo. “Salgo de ellas feliz después de que te aplauden y casi hacerte llorar”, se sincera.


