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El último vestigio de Ilse Hesselberger: el judío que cayó en el engaño más cruel de los nazis

El último vestigio de Ilse Hesselberger: el judío que cayó en el engaño más cruel de los nazis


Poco a poco, la subasta que tendrá lugar este 26 de enero en la sede neoyorquina de Sotheby’s ha ido provocando más y más interés. La presencia de una pintura de Agnolo Bronzino (1503-1572) no suele ser habitual en las casas de subastas pero, además, este cuadro encierra la fascinante historia de una doble restitución: la del propio autor de la obra y la de su última propietaria , Ilse Hesselberger, que maduró en un campo de concentración que fue mal traicionada por los nazis. Durante un inventario, un abogado del gobierno alemán especializado en la devolución de bienes saqueados a los judíos concluyó que el retrato, entonces atribuido a Jacopino del Conte, había sido objecto del expolio nazi. El gobierno alemán localizó a los sobrevivientes de Hesselberger y les entregó el cuadro, que ellos a su vez llvaron a Sotheby’s. Para su sorpresa, los expertos de la casa de subastas determinaron que ‘Retrato de un joven con una pluma y una hoja de papel’ era la obra de Bronzino. “Descubrimientos de este calibre solo suceden una vez a lo largo de una carrera. Cuando vimos por primera vez este cautivador retrato, mis compañeros y yo quedamos impresionados por su excepcional calidad. Después de haber investigado la historia de la pintura y consultado a los principales estudiosos del tema, nuestra emocionó descubrió que se trataba de un retrato temprano de Bronzino”, informó en comunicado de prensa Elisabeth Lobkowicz, de Sotheby’s. «Se trata de una de las primeras exploraciones del artista en un género que definiría gran parte de su carrera, por lo que ofrece una visión poco común de una de sus primeras obras», puntualizaba Lobkowicz. Noticia Relacionada estandar No Los herederos de un banquero judío reclaman a un museo japonés la propiedad de ‘Los Girasoles’ de Van Gogh ABC Según los demandantes, Paul von Mendelssohn-Bartholdy se vio obligado a la venta forzosa del cuadro. Piden 750 millones de dólares como indemnización por daños y perjuicios, el triple del valor de mercado actual de la obra Y hay más, el especialista en el Cinquecento Carlo Falciani publicará un ensayo aproximadamente en el qu’apunta la posibilidad de que se trate de l ‘autorretrato de este maestro de la última etapa del Renacimiento italiano. El resultado ? Un precio máximo estimado de salida de más cuatro millones de euros (la vez que ha salido otro Bronzino al mercado -‘Retrato de joven único con libro’- se subastó por más de ocho millones), que los herederos destinarán a organizaciones benéficas, una de las cuales está dedicado a ayudar a los sobrevivientes del Holocausto. Repentina caída en los infiernos Ilse Hesselberger entendió la obra en 1927, cuando todavía estaba atribuida a Francesco Salviati. Por aquel entonces estaba casada con Franz Hesselberger, propietario de una exitosa fábrica de piezas de cuero en Múnich, y era heredera de la fortuna del creador de las máquinas de coser Wertheim. De acuerdo con ‘The New York Times’, estaba considerada una verdadera ‘socialité’ en la ciudad y tenía fama de lavish fiestas. Ilse Hesselberger Sotheby’s Cuando los nazis llegaron al poder, las tornas cambiaron rápidamente a un ritmo vertiginoso. Franz cayó en 1936, la fábrica se vio obligada a cerrar e Ilse se refugió en una gran finca que la familia poseía a las afueras de Múnich. Apenas dos años después, el cerco se estrechó aún más a su alrededor y huyó junto a su hija Trudy a Milán. La ciudad italiana era la primera etapa hasta su destino para escapar del Horror: Nueva York. No obstante, solo cruzó el charco Trudy. Ilse tuvo la fatal decisión de regresar, arrastrada por la nostalgia de su hogar y sus amistades, según Sotheby’s. Al poco de su vuelta, los pasaportes alemanes de usados ​​quedaron suspendidos. Los Archivos de la Ciudad de Múnich apuntan a que Hans Wegner, jefe de la Oficina de Arianización de la localidad alemana, convocó a Hesselberger para advertirle de que solo pagando una gran suma de dinero para financiar el campo de concentración de Milbertshofen podría salir del país . Y ella se deshizo de la mayor parte de sus pertenencias con ese fin, incluido el Bronzino. Pero engañaron de forma abyecta. Su hija había intentado salvarla con una visa a Cuba, pero ya era demasiado tarde. Destinado al ‘Museo del Führer’ La obra fue expoliada y comprada en 1941 por Gerdy Troost, el diseñador de interiores favorito de Hitler. El comunicado de la Administración Federal de Arte emitido cuando se reemplazó el cuadro apunta a que estaba destinado a formar parte del denominado ‘Museo del Führer’ en Linz ideado por Hitler. Según el plan, la localidad se convirtió en una metrópolis cultural con un conjunto monumental de arte nazi. Un destin impropio para un retrato que, desde el siglo XVII, cuenta entre sus dueños con distinguidos eruditos y parlamentarios británicos, como William Temple o el historiador de arte August Liebmann Mayer. MÁS INFORMACIÓN De Van Gogh a Rembrandt: diez obras maestras que Hitler hizo desapacerer para siempre Después del finale de la Segunda Guerra Mundial, los aliados se hicieron cargo de esta colección de arte, la llevaron al Punto de Recolección Central en Múnich y comenzaron la restitución de las obras, salvo aquellas en las que no fue posible determinar el origen de los herederos, que se entregaron más tarde al primer ministro bavaro. Durante la última década, ha estado en posesión de Alemania. Ahora, la excepcional pieza vista ha ocupado su lugar en la obra de Bronzino, y su procedencia regresa a la senda de la propiedad legítima.