El polipropileno considera que el moción de censura que ha presentado Vox es un «show», porque no dan los números para que surta efecto, y un «balón de oxígeno» para Pedro Sánchez, porque tapa sus problemas internos en el Gobierno de coalición. Pero, pese a ello, los populares se abstendrán en la votación. ¿Cómo se explica?
Extrañamente en un politico tan precavido como alberto nuñez Feijóoel líder del PP anunció diciembre 13 — mucho antes serán mayores si el candidato presentará a Vox (Ramón Tamames) y mucho más que el partido registrará la moción de censura (este lunes)– que se abstendrán de votar. Aquella decisión de hace dos meses y medio está pesando en un PP que ahora ve cómo se va a tener que congraciar con un exdirigente del Partido Comunista que, como se hizo eco ‘El Mundo’ este martes, llegó un proponente por carta a Artur Mas el 3 de octubre de 2017 qu’aceptara «un nuevo estatus» para Catalunya y se renombrara como «Nación Catalana». Asimismo, en esta misiva también plantaba la creación de un Agencia Tributaria Federal, que el Senado se traslade a Barcelona y que el Ministerio de Cuestiones Territoriales, con sede en la ciudad catalana.
En la primera jugada de Vox contra Pedro Sánchez, en octubre de 2020, el PP votó en contra. Aquel ‘no’ que dio Pablo Casado en Santiago abascal fortaleció unas semanas al entonces presidente de los conservadores, porque marcó distancias con su principal competidor en la derecha. Ahora, las fuentes de la dirección del PP defienden la solución intermedia, la abstención: «Estamos a final de legislatura». En la cúpula del partido aseguran que nadie oirá que, entre la derogación de la secesiónla reforma de la malversación y los errores en la legislación de la ley del ‘sí es sí’, Feijóo votó en contra de la moción de censura.
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«Son momentos políticos distintos», afirmó la secretaria general del PP y la portavoz del grupo parlamentario, Cuca Gamarra, este martes en una rueda de prensa en el Congreso para justificar la evolución del ‘no’ a la abstención. También está más cerca, aunque esto no lo mencionó Gamarra, la posibilidad de que PP y Vox repitan en ayuntamientos y comunidades autónomas el Gobierno de coalición que desde el año pasado está constituido en Castilla y León, con el popular Alfonso Fernández Manueco de presidente Las elecciones municipales y autonómicas del 28 de mayo pueden mostrar esa doble alianza de gobernabilidad: una coalición de izquierdas, PSOE-Unidas Podemos, y, de derechas, PP y Vox.
Todavia sin fecha
El debate de la moción está todavía pendiente de que la presidenta del Congreso, Meritxell Batet, decidió la fecha para realizarlo, algo que, por cortesía parlamentaria, se suele pactar con los proponentes. En la Cámara baja el asunto ha surgido la pregunta de cómo afrontar la jornada parlamentaria. ERC ha propuesto a los partidos del bloque de investidura pactar un parrafo común como única intervención: someterse a la tribuna, decir todos lo mismo, y salir del hemiciclo. El PNV y Compromís, dos de las formaciones a las que apeló Gabriel Rufián con su propuesta para «ridiculizar» a la ultraderecha, han avisado de que no están de acuerdo con la idea. Tampoco el PSOE, cuyo portavoz, Patxi López, afirmó que la moción es «un instrumento constitucional muy serio» y, como tal, lo va a tratar su partido para no «banalizar» la política.


