El FC Chakhtar Donetsk jugarĂĄ el jueves 23 de febrero a las 21:00 horas en Rennes la Europa League, una de las copas europeas de fĂștbol. Un partido fuera de casa entonces. Pero eso no hace una gran diferencia para el club. Durante casi nueve años y el inicio de la guerra de Donbass, este equipo insignia del campeonato ucraniano ya no tiene una direcciĂłn fija. âSeguimos moviĂ©ndonos, moviĂ©ndonos de un paĂs a otro, de una ciudad a otra, de un hotel a otro., explica Yuri Svyrydov, director de comunicaciones de Chakhtar desde 2011. Somos felices cuando tenemos dos o tres dĂas para encontrar a nuestros seres queridos. » El pie es en esencia un oficio del saltimbanqui. En Ucrania en guerra, los jugadores de Donetsk son solo eso: deportistas errantes, pero no digan apĂĄtridas.
âYa no tenemos casaresume simbĂłlicamente Serhi Palkin, de 48 años, director general del club. Es fĂsica y psicolĂłgicamente difĂcil. » Esta vida de vendedores ambulantes de fĂștbol dura desde el 2 de mayo de 2014 y un partido ganado por Donetsk en su ultramoderno estadio de 50.000 asientos, el Donbass Arena. Luego, el este del paĂs se hundiĂł en una guerra entre el ejĂ©rcito nacional y los separatistas apoyados militarmente por Rusia. âPensĂĄbamos que iba a durar dos o tres meses y que venderĂamosâ, dice Yuri Svyrydov, quien estuvo presente ese dĂa en la grada. El tiempo se hace mĂĄs largo pero la esperanza estĂĄ intacta. âVi fotos del estadio hoy, explica Yehor Nazaryna, de 25 años, centrocampista que se incorporĂł al equipo en 2022 y que por tanto nunca ha pisado este cĂ©sped. El ĂĄrea fue bombardeada en 2014, pero la Arena parece intacta. Ella parece estar esperĂĄndonos. Espero tocar allĂ algĂșn dĂa. » El regreso de Chakhtar a su guarida serĂa uno de los signos tangibles y mĂĄs que simbĂłlicos de la reconquista de la integridad territorial de Ucrania.
Crueldad de la historia, el 2 de mayo de 2014, el equipo de Donetsk se enfrentĂł al de Mariupol, la ciudad mĂĄrtir de la actual invasiĂłn rusa. Uno de los primeros actos de los ocupantes rusos cuando tomaron la ciudad portuaria en mayo de 2022 fue disolver el club de fĂștbol, ââconsiderado un potencial fermento de protesta. De todos modos, no quedaba ni una piedra del estadio. El club de Mariupol podrĂa convertirse a su vez en un club sin domicilio, como lo han sido durante tantos años el Chakhtar Donetsk y su vecino Zorya Luhansk, ciudad que tambiĂ©n cayĂł bajo el control de los separatistas prorrusos en 2014.
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