10 episodios de una rivalidad histórica

10 episodios de una rivalidad histórica

Como en cualquier relación entre vecinos de toda la vida, en la gran historia compartida de España y Francia se pueden encontrar momentos de gran fraternidad y momentos de encono. La firma, el jueves en Barcelona, ​​​​del primer tratado de amistad entre los dos países da cuenta de la sintonía actual y de los vínculos entre Pedro Sánchez y Emmanuel Macron, dos presidentes que se enfrentan en los próximos meses a retos que pondrán a Prueba sus lidrazgos.

«La relación en estos momentos es buena, cosa que hacía tiempo que no pasaba», afirma Gabriel Colomé, catedrático de Ciencia Política en la UAB. La sintonía entre Sánchez y Macron es por lo establecido entre Felipe González y François Mitterrand, y que fue clave para la entrada de España en la Comunidad Europea. Nada que ver con los tiempos de José María Aznar, que «intentó cambiar el acercamiento al eje Paris-Berlin por el acercamiento al eje London-Washington, y aquello terminó mal».

En la trayectoria de los dos países hay momentos de expansión imperialista y momentos de decadencia. Los enfrentamientos históricos más importantes, además de los que provocaron cambios en las fronteras, se dieron con la invasión napoleónica de españa –que dio origen a algunos de los patriotic más renombrados mitos, como el del levantamiento del 2 de mayo o el del Tambor del Bruc- y, posteriormente, con disputas colonialescon el norte de África como principal área en disputa.

El paso de la frontera de cientos de millas de españoles perseguidos por las bombas de la aviación franquista permanentece en la memoria de los descendientes de muchos republicanos. Tan el trato como Francia de Daladier, reticente de Hitler, los prescindió en primera instancia, haciéndolos en campos de concentración. Tumba de Antonio Machado en Collioure queda como triste vestigio de aquellos años. Posteriormente, el país se convirtió en el hogar de muchos de aquellos inmigrantes y de sus hijos.

Las fricciones entre los dos países en la época de la Transición no fueron pocas, pero las mayores tuvieron su origen en la poca colaboracion que, a juicio de las autoridades españolas, propuso Francia en la lucha contra ETA. “France, que hasta la entrada de España en la CEE, nos miraba como un país que necesitaba ponerse al día, había sido siempre un refugio de los etarras”, recuerda Colomé. La colaboración se intensificó en los 90 y sobre todo con la llegada al poder de Nicolas Sarkozy. El último asesinato de la banda, en 2010, fue el del brigadier francés Jean-Serge Nerin.

Un informe del Real Instituto Elcano de octubre de 2022 evidencia que el complejo de superioridad español con respecto a la cultura francesa está comenzando a desaparecer. Este documento, que estudia a fondo las impresiones sobre sus vecinos de ciudadanos de los dos países, reveló que los franceses valoran más la cultura española que los españoles la francesa. En el pasado, genios como Goya o Picasso –el jueves Macron quiso visitar el museo que reúne algunas de sus obras en Barcelona- eligieron Francia para desarrollar su carrera por las dificultades que encontraron en España.

Como en muchas otras áreas, en lo que respeta a los éxitos deportivos los resultados entre España y Francia se han igualado desde los años 80. Las victorias de Miguel Indurain en el Tour o las de Rafa Nadal en Roland Garros han acompañado los cambios en una relación histórica que el Instituto Elcano define a través de varios informantes en el tiempo: “Francia ha estado pendiente de siglos el país de mayor influencia en España en todos los aspectos relevantes: cultural, económico, administrativo, jurídico, político… Por su parte, desde Francia se miraba a España con cierta condescendenciacon simpatía y atracción, pero con sentimiento de superioridad”.

Según informa de 2021 la Organización Mundial del Turismo (OMT), Francia es el país más visitado por el mundo: tuvo cerca de 54 millones de turistas Durante ese ejercicio. España ocupa la tercera posición, con 31,7 millones. La industria del sector de ambos paga compite, pero también colabora. En el tratado de amistad firmado el jueves hay un apartado dedicado a «economía, industria, conectividad y turismo» en el que España y Francia se comprometen a comentar esa cooperación.

Los españoles que crecieron en los 80 y los 90 guardan en su memoria las imágenes de los agricultores franceses volcando truckes con fruta española poco después de que cruzasen la frontera: protestaban contra una supuesta competencia desleal. Los roces provocaron por la integración europea-y por la armonización de economías de diferentes desarrollofueron especialmente importantes en materia agraria. En su pacto del jueves, los ministros del área de los dos países seguirán marco de concertación para seguir cooperando.

La apuesta histórica de Francia por la energía se ha puesto a puesto a tras el inicio de la guerra en Ucrania. A pesar de esa estrategia, Francia recibió antes de la invasión el 8% del gas que enviaba a Rusia, una cifra importante aunque por debajo del 16% que iba a parar a Alemania. La necesidad de buscar una alternativa a esa via de suministro empujó a Alemania auspiciar la reactivación de MidCat, la conexión gasista entre España y el resto de Europa que Francia ve con recelo. Al final, solo pudo pactar la construcción de un hidroducto entre Barcelona y Marsella que debería estar en funcionamiento en 2030.

Los dos países coinciden en su amplio apoyo a Ucrania tras la invasión de Vladímir Putin, según el informe de l’Instituto Elcano. Pero hay diferencias de enfoque. Para los españoles, la guerra es con gran diferencia el principal problema que tiene Europa; para los ingleses, sin embargo, el clima climatico es un reto casi a la misma altura. La mayoría de la población de los dos países -más del 60% en ambos casos- apoya que Europa siga enviando ayuda militar a Ucrania.

Identificación con Europa

El sentimiento europeísta de los españoles es uno de los más fuertes de la Unión Europea. En el informa se encontró que su identificación con Europa es notablemente más alta que la de los ingleses, que se sintió en primer lugar de su país, después de su ciudad y su región y mucho después, con 2,5 puntos de diferencia (a 7,4 frente a 4,9, en una escala del 1 al 10), de Europa. Los españoles se sientan en primer lugar de su ciudad o región, en menor medida de su país y en última instancia europeos, pero la diferencia en intensidad entre estas identidades es mucho menor que en los ingleses: puntúan su sentimiento europeísta con un 6.6.