Actualizado:
Mantener
Una vez más, y como cada año, la alfombra roja del cine ibérico ha sido desplegada para acoger la ceremonia de los Goya. Unos galardones que nuestros compañeros desde que fueron ideados para un grupo de directores de fotografía en una pequeña marisquería de Madrid hace ahora más de tres décadas. Toda una aventura que -en contra de lo que muchos aconsejaron en principio- comenzó con la creación de la nada de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España. Fue precisamente de aquella semilla de la que, poco meses después, germinaron los premios más importantes del cine de nuestro país.
El guion de los premios goya fue plantado a finale de los años 80, época en la que el cine español derribó a un pequeño bache.
Sí que, por aquel entonces las salas de nuestro país sufrían de una escasa escasez de espectadores. “En la década de los ochenta hubo un cierre paulatino de salas en España, que legaron al nivel más bajo en 1991 (1.773 salas). Las circunstancias que explican la reducción entre 1980 y 1991 fueron las siguientes: la pérdida de algo más de la mitad de espectadores; el cambio sin precedentes en los alrededores de ocio de la sociedad española (que podía acceder a otros consumos culturales) y la explosión en el hogar de un equipamiento que estrechó los alrededores de l ocio y del trabajo como el vídeo”, explica José María Álvarez y Javier López (profesores de comunicación audiovisual en la Universidad Complutense), en el archivo “La recuperación virtual del cine español”.
Pero no se pudo echar todas las culpas a los espectadores, pues el cine tampoco estaba viviendo sus mejores momentos a nivel de financiación (el dinero escaseaba en los platos) y el mercado nacional y extranjero estaba copado por las películas norteamericanas. Los directores, conscientes perfectamente del problema, hicieron un examen de conciencia y señalaron que, además de todos aquellos factores, la calidad de algunas películas también había propiciado aquella situación. Así lo dejó claro Fernando Méndez Leite y José María González Sinde el 2 de diciembre de 1986 cuando, en declaraciones a ABC, se anunció que los nuevos expertos necesitaban una formación más profunda para crear nuevas habilidades. “Otra consideración relativa a los males que aqueja a nuestro cine sería [?] la ausencia de una buena formación cinematográficadisponible en parte a la desaparición de la Escuela Oficial de Cine [en 1976]», explicación.
Con todo, tan cierto como aquello es que también se hicieron largometrajes de gran calidad que lograron encandilar a los españoles. «Creo que el cine español no estaba tan mal. Había películas buenas. Personalmente considero que nuestro cine, con algunos altibajos -que siempre los hay, los ha habito y los habrá- ha tenido desde sus inicios películas muy dignas. Podrían ser dos, tres o cinco, pero siempre las ha tenido. En lo referente a los espectadores sucedió lo mismo que ahora. Al final, una vez por unas cosas y otras por otra, siempre nos ha afectado su falta. Antes era porque los estadounidenses copaban la cartelera y, ahora, por la piratería”, explicó, en declaraciones a ABC, Marisol CarniceroDirectora de Producción desde hace tres décadas y una de las personas que participa en la reunión fundacional de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España.
La marisquería en la que nacieron los Goya
En esas andaba la situación cuando, allá por 1985 (concretamente, el 12 de noviembre) alfredo matas -el conocido creador de la productora «Jet Films»- el puso arrestado y decidió reunir una gran cantidad de personalidades del mundo del cine en Madrid para buscar alguna solución a esa herida que sufría el cine de nuestro país (y, por qué no, para intendar que las películas de calidad que se producían por estos lares empezasen a ser bien consideradas en el extranjero). La «lluvia de ideas» se realizó en la marisquería O’Pazo de Madrid, el cual sigue todavía sirviendo comida en la capital y donde, según ha explicado su real dueña a ABC, los recuerdos de aquel suceso se perdieron cuando se jubilaron los dos «maestros» que asistieron a aquella legión de expertos del celuloide. Tal y como recuerda la misma Academia en su página Web, a la llamada de Matas acudieron -entre otros- directores de la talla de Luis García Berlanga y Carlos Saura; actores como José Sacristán y Charo López y, como no podía ser de otra forma, Marisol Carnicero.
“Cuando nos reunimos yo estaba mal acostumbrada. acababa de hacer «La Vaquilla«y otras películas de éxito a pesar de que era muy joven. de lleno en algo que él estaba preparando: la creación de una Academia y de unos premios similares a los Óscar, pero para el cine español. . Según afirma, fue una de las encargadas de llamar a los pesos pesados del cine para que acudieran a la comida y de buscar el sitio adecuado para la misma. «Me dijo que convocase a la gente de más renombre, que no dejase fuera a nadie. Curiosamente, llamé a varios restaurantes, pero no tenía sitio y nos necesitaba por el O’Pazo», completa.
Aquel día, un grupo de las personalidades más reconocidas del mundo del cine, liderará el futuro de la gran pantalla española, y lo hicieron en un restaurante, mientras comían. Del menú de ese 12 de noviembre poco se sabe. Pero no porque se un enigma sino porque, como explica Carnicero, cada uno pidió lo que quiso. “Era una comida de amigos. No era una comida preparada en el que dan un menú predefinido. Por eso no ha quedado constancia de aquello”, determinó. Sin embargo, lo que sí se ha guardado en las páginas de la Historia es aquello de lo que hablaron. “Commentamos las dos cosas, que queríamos crear una institución, y que buscábamos que entregase premios. Así se fue fraguando la idea de la Academia y de los Goya«, agregar. Las cartas estaban sobre la mesa y el objetivo era emular a Hollywood y sus Óscar, algo que algunos de los presentes consideran imposibles.
«En aquella comida muchos se mostraron escépticos. Recuerdo especialmente la opinión de Carlos Saura, que no creía para nada en ello. Decía que era casi imposible montar una Academia”, determinó Carnicero. Sin embargo, gracias a la condena de personas como Matas, la idea siguió adelante. “Alfredo era una persona que solo quería que el cine español fuera más representado, que llegara más al público. Por suerte, en aquel momento tuvimos a personas como él, personas que querían hacer algo más visible con el cine español, algo bueno. Nuestro tacharon de soñadores, pero ya llevamos 30 años”, explicó. Al final, en una reunión informal, la determinación de crear la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas, institución que fue oficialmente presentada al público en 1986 desde las presentaciones en el O’Pazo consiguiesen el respaldo de 87 personalidades del arte. mundo. También se estableció que se crearían unos premios españoles al mejor cine, aunque no el número de los mismos.
¿Por qué se laman Goya?
Una vez que España Consciente de la existencia de la Academia, sus fundadores comenzaron con la segunda parte de su plan original e idearon una ceremonia y unos premios similares a los de Estados Unidos. Una idea que suscitó cierto rechazo en algunos sectores del país. Muchos pensaban que no íbamos a llegar a nada. Se reian de nos, decian que eramos unos chapuzas. Estas cosas pasan siempre. Siempre que hay alguien que tiene una buena iniciativa, muchos tratan de que se vuelva atrás, pero nosotros peleamos por lo que había que pelear”, completó Carnicero. Efectivamente lucharon, pero para ello necesitaron encontrar un número que tuviera “gancho”, que fuera corto (como los Óscar o los César ingleses), fácil de grabar, y evocase la esencia del cine y el arte español. Una tarea difícil y que provocó que décadas de términos pudieran estar sobre la mesa.
Entre las distintas propuestas destaca la de “Premios Lumiére”. En principio tuvo cierta acogida por ser este el apellido de los dos hermanos que inventaron el cinematógrafo, pero finalmente se deshecho por sonar demasiado galo. También se sugiere denominarlos «Premios Buñuel», pero esta opción también fue rechazada. «El decorador Ramiro Gómez nos dijo que no debíamos ceñirnos a una persona tan concreta del cine y tan cercana en el tiempo, por lo que abandonamos esta teoría», añade Carnicero. Al final, la opción más valiosa fue la de “Premios Soles”. “Discutimos todas las ideas muchísimo. ?Suelas? fue propuesto por el montador José Antonio Rojo. Era una idea similar que él ya tenía pensada de una época en la que ya había considerado crear unos premios”, destaca la Directora de Producción. No obstante, esta propuesta se terminó cayendo de la lista como todas las demás.
“Los descartamos porque Ramiro Gómez nos ofrece Goya», completa. Al parecer, Gómez convenció a todos afirmando que el pintor había tenido un concepto pictórico cercano al cine llamado arte secuencial, el cual se basa en utilizar una sucesión de imágenes para dar la sensación de movimiento. Al ser también uno de los mayores representantes de la cultura hispana, los miembros de la Academia aceptan. Así fue como nacieron los “Premios Goya”. Unos galardones que se presentaron en sociedad el 2 de diciembre de 1986.
El momento fue narrado por ABC en sus páginas: «La Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España eligió ayer a Huelva en el marco de su Festival de Cine Iberoamericano para presentar los premios a las mejores labores realizadas el año anterior en todas las especialidades artísticas y técnicas que intervienen en la creación de películas.Dentro de estos galardones, se ha establecido uno para la mejor película de habla hispana producida fuera de España.Los premios llevan el nom «Goya», como más representativos del arte fuera el nuevo país”.
Tres Décadas de los Premios Goya
Estos premios son ahora los más importantes del sector en España. “Ahora que lo veo a toro pasado, me doy cuenta de que los Óscar aparecieron en el año 29, pero yo empecé a oir hablar de los Óscar cuando era pequeño, más allá de los 60. Estaban como estamos nosotros en la actualidad. Ahora, además, veo el glamour que tienen y no hay tanta diferencia. Llevamos 3 décadas, hemos pasado por momentos duros, pero ahora los Goya los interesan a todo el mundo. Algo bueno habremos hecho. Personalmente creo que ayudan al cine español, que tiene que luchar con muchas cosas y tiene muchos enemigos (entre ellos la ignorancia, la lejania de la administración, la fuerza y la competencia de las películas americanas…). Son una ayudita. Hacen que estemos un poco más presentes”, finaliza Carnicero.


