Morose después de las elecciones en el distrito central de Çankaya, en Ankara, el lunes 15 de mayo. El abatimiento se podía leer en los rostros de los simpatizantes de la oposición. Rebosante de vida hace unos días, la oficina de campaña del Partido Popular Republicano (CHP, oposición), instalada en la larga avenida Tunali-Hilmi, ahora está muy vacía. Más allá de la decepción, una pregunta sigue surgiendo en las discusiones: mientras una decena de sondeos de opinión le daban el perdedor frente a su principal oponente, Kemal Kiliçdaroglu, ¿cómo logró el presidente Recep Tayyip Erdogan llegar a la cabeza de las elecciones presidenciales?
Cerca del 89% de los inscritos participaron en la doble vuelta, presidencial y legislativa, que se realizó el domingo. Este lunes, el presidente del Consejo Superior Electoral (YSK), Ahmet Yener, anunció los resultados oficiales de la primera vuelta de las elecciones presidenciales. Se completó el escrutinio de 60,7 millones de sufragios en el país, habiendo permitido el ingreso de los últimos resultados de las urnas llegadas del exterior (1,4 millones de votos emitidos) concretar las cifras de manera definitiva. 49,51% de los votos para Recep Tayyip Erdogan, 44,88% para Kemal Kiliçdaroglu y 5,1% a favor del outsider Sinan Ogan.
Este resultado no es una victoria clara, pero tampoco es una derrota para Erdogan, un autócrata islamoconservador al frente del país durante veinte años. Si no fue elegido en la primera vuelta, a diferencia de los escrutadores presidenciales anteriores -en 2014 y 2018-, el jefe de Estado saliente puede acercarse con confianza a la segunda vuelta, prevista para el 28 de mayo. No solo tiene una ventaja de más de 2 millones de votos sobre su rival, sino que, tras las elecciones legislativas del domingo, su Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP), que según las encuestas estaba en apuros, mantuvo su control en el Parlamento.
Kiliçdaroglu, «el candidato más frágil» contra Erdogan
La coalición formada por el AKP y sus aliados, en particular el Partido Acción Nacionalista (MHP, extrema derecha), obtuvo 322 escaños de 600, frente a 213 de la oposición unida y 63 escaños de la coalición pro-izquierda-kurda. Sorprendentemente, la coalición gobernante está a la cabeza en las regiones del sureste, provocadas por el doble terremoto del 6 de febrero, que ya se ha cobrado 50.000 vidas. Y ello a pesar de las críticas vertidas contra el Gobierno, acusado de haber carecido de capacidad de respuesta y coordinación en la gestión de los socorros. Las autoridades también criticaron su negligencia hacia las normas antisísmicas, la corrupción, por no hablar de escándalos, como el de la venta callejera de tiendas de campaña por parte de la Media Luna Roja Turca (Kizilay), supuestamente para distribuirlas gratuitamente a las víctimas que carecían de ellas. .
Te queda el 67,57% de este artículo por leer. Lo siguiente es solo para suscriptores.


