Tras ocho meses de preparativos y estrategias, Yolanda Díaz tomó su proyecto político, Sumar, el próximo 2 de abril, justo un día después, y de manera no casual, de que Podemos celebrar su Consejo Ciudadano. La titular de Trabajo ha sabido esperar a que la formación tutelada por Pablo Iglesias toque fondo como consecuencia de la ley del ‘sólo sí es sí para lanzar su órdago y su opa hostil al partido que la llevó hasta el Congreso y el Gobierno, nada nuevo en una extrema izquierda que históricamente ha antepuesto en España las cuestiones de liderazgo al interés general. No deja de resultar irónico que Pablo Iglesias pida ahora elecciones primarias con la intención de sobrevivir a una batalla política que precisamente tiene su origen en las purgas que llevó a cabo como líder de Podemos. Historias anteriores, Sumar no se presentó como alternativa, sino como revancha. El proyecto es el mismo; sólo cambia la identidad de quien impone su personalismo.
La batalla de la izquierda y la guerra de los egos




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