En muy pocas ocasiones salta una noticia en una rueda de prensa. Pero así ha ocurrido esta mañana en el Museo Thyssen. Presentó al público asistente la gran retrospectiva del pintor británico Lucian Freud, organizada junto con la National Gallery de Londres con motivo del centenario de su nacimiento (la efeméride fue el 8 de diciembre de 2022). Habló Guillermo Solana, director artístico de la pinacoteca; habló la comisaria, Paloma Alarcó; habló Marta Rivera de la Cruz, consejera de Cultura de la Comunidad de Madrid; tomó la palabra David Dawson, asistente de Freud durante las últimas décadas de su vida y director del Archivo Lucian Freud; Catherine Lampert, autora del catálogo razonado del artista, y Daniel F. Herrmann, curador de la National Gallery y curador de la muestra en Londres. Y lo hizo tambien Francesca Thyssen, hija del barón. Freud reportó a este en dos ocasiones en los años 80. Fue uno de los pocos casos en los que el pintor tomó encargos. Normalmente elegía él a sus modelos: amigos, colegas, esposas, amantes, hijos…
Uno de los retratos del barón ya estaba en la colección del Museo Thyssen. Fue uno de los 775 cuadros que el Estado español fue comprado en 1993 por $350 millones. En el (de 51,1 por 40,8 centímetros), Freud le contó a Heini en su Estudiante de Holland Park (Londres) entre 1981-82. Lo hizo en primer plano. Baja la mirada. Verse triste. Detrás se entrevé uno de los cuadros del barón, también hoy en la colección del Museo Thyssen: ‘Pierrot contento’, del pintor inglés Jean Antoine Watteau (Hacia 1712). Es un pintor y una pintura que obsesionaban a Freud. Colgó una reproducción en la pared de su estudio. Más tarde, usó la composición y el tema del cuadro (la Comedia del Arte, Pierrot, Colombine) para pintar una de sus obras maestras, ‘Large Interior, W11 (after Watteau)’ (1981-83), que perdió ante Paul Allen , cofundador de Microsoft, y que recientemente subastó en Christie’s por $ 86,2 millones, grabación de Freud.
Años más tarde, en 1985, Lucian Freud escribió un segundo retrato del barón Thyssen. Esta vez mucho mayor: 120,5 por 100,5 centímetros). Aparato corazon entero (solo faltan los pies), sentado en un sillón y con las manos (enormes y un tanto desfiguradas) en sus muslos. Junto ha creado un puñado de harapos, que el artista acumuló en su estudio. Esta época fue propiedad de Francesca Thyssen, hija del barón. Lo tenía depositado en el Museo Thyssen. Pero esta mañana anunciaba colgante la rueda de prensa que lo dona al museo. Oh mar, España, eres un museo nacional. Es el quinto Freud que pasa a formar parte del Patrimonio español, junto con las otras cuatro obras del museo: “Reflejo con dos niños (Autorretrato)”, de 1965; ‘Gran interior. Paddington’, de 1968 a 1969; ‘Último retrato’, de 1976-77, además del otro retrato del barón.
Explica Francesca que sus hijos y ella convivieron con esta obra en su casa de Viena dure unos vínculos diez años y que tiene un muy especial con ella. Pero cuando desapareció la cotización de las obras de Freud en el mercado no pudo asumir el costo del seguro. Así que primero lo depositó en el Museo Thyssen y hoy ha anunciado que lo dona al mismo. La noticia fue recibida con una cerrada ovación por parte de los asistentes. Guillermo Solana la agradeció el gesto: “Es mucho más de lo que podíamos esperar”.
Al parecer, Freud y el barón Thyssen contraongeniaron muy bien. Durante los cientos de horas que debieron posar para el pintor en su estudio, mantuvieron animadas charlas sobrio arte, una pasión común. Lampert añadía que también disfrutaron de la vida y que acudían juntos a las discotecas de moda.


