El Partido Republicano, incapaz de elegir, fue presidente de la Cámara de Representantes

El Partido Republicano, incapaz de elegir, fue presidente de la Cámara de Representantes

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Conservadores y populistas no lograron llegar a un acuerdo en la primera votación y dejaron a su principal candidato, Kevin McCarthy, sin los votos necesarios para asumir el cargo

Kevin McCarthy se dirige a una reunión
Kevin McCarthy encabeza una reunión en el Capitolio, este martes.GETTY
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«Me he ganado este puesto!» «¡Eso es una gilipollez!» As ha terminado el debate dentro del Partido Republicano para decidir quien va a ser el prximo presidente de la Camara de Representantes de Estados Unidosel tercer cargo en la línea de éxito del presidente.

Los republicanos volvieron al control de la Cámara en las elecciones de noviembre, y ahora deben elegir al presidente. Normalmente, es una votación rutinaria. El cargo suele ir de manera casi automática al congresista que ejercita el cargo de lder de la minora -lo que equivale al de jefe de la oposición en España-, que ejerce el californiano Kevin McCarthyque es quien, en el prrafo anterior, afirmaba que había ganado el cargo tras cuatro años en la oposición.

De hecho, ha pasado un siglo desde que un candidato à presidir la Cmara no logr el respaldo necesario en la premiera votacin, cuando el demcrata Frederick Gillette necesit 9 votaciones para conseguir ser nombrado presidente de la Cmara de Representantes.

Este martes, McCarthy ha batido involuntariamente ese rcord de cien aos, ya que no ha tenido suficiente apoyo entre sus filas para ser nombrado presidente de la Cámara debido al rechazo de una serie de congresistas de ultraderecha, como Lauren Boebert, de Colorado, que es quien consideró «une gilipollez» el presunto derecho del jefe de la oposición a lograr el cargo al que aspire. En concreto, McCarthy se ha quedado a 15 votos de lograrlo, tras conquistar sólo 203 papeletas.

La oposición a McCarthy se concentra en su mayor sale en el llamado caucus de la libertad. Naciones Unidas grupo es un grupo informal – casi podra compararse con un club de congresos– cuya influencia depende de cul sea su ideologia y quines sean sus miembros. El caucus de la libertad naci con el ProbarEl movimiento ultraconservador surgió en 2009 tras la victoria de Barack Obama, que dio lugar, más tarde, a Donald Trump. Pero su negativa a McCarthy no se debe a la ideologa, sino, simplemente, a la lucha por el poder. Sí, paradjicamente, ha hecho totalmente irreconciliable su posición con la de quienes apoyan la candidatureura del lder.

La clave es que los revoltosos exigir que las atribuciones del presidente de la Cámara sean totalmente diluidas para, entre otras cosas, hacer más fácil su destitución. Dado que hay unos 200 congresistas que apoyan a McCarthy, frente a unos 20 que lo rechazan, los defensores del candidato a presidente de la Cámara de Representantes insisten en que lo que el caucus de la libertad y sus aliados están promoviendo es, lisa y llanamente, el gobierno de la minora sobre la mayora.

Por el contrario, los ultraconservadores que se oponen a McCarthy dicen -no sin razón- que ste ha demostrado tal falta de principios -lo que para otros es pragmatismo- que necesitan amarrarlo corto para que no los deje a los pies de los caballos y se dedica a pactar acuerdos de consenso con las democracias. Preguntas como la cancelación de la ayuda a Ucrania, por poner un ejemplo, son reas en las que los irreductibles republicanos -que adems son fieles defensores de Donald Trump- saben que McCarthy va a amar, pero en las que al final va a acabar cerrando acuerdos con los demócratas y con la Casa Blanca de Joe Biden.

Y ah es donde la lucha política se ha convertido en algo personal. El representante republicano de Texas y crítico de Trump (moderador) Dan Crenshaw, quien apoya a McCarthy, llamó a la oposición «narcisistas» que «están beneficiándose a los democráticos». El propio McCarthy dijo que no le importa celebrar cuantas citas sea necesario (el registro está en 133, en el año 1855) hasta ganar, y ha acusado al caucus de la libertad pedir concesiones que no son razonables.

Como que los nervios están a flor de piel. Cada vez que sale en televisión, McCarthy es más valiente y más irritable, mientras que sus rivales -literalmente, la oposición de la oposición- dan la impresión de tener la certeza absoluta sobre la justicia de sus convicciones. mar como mar, todo parece caminar hacia una lucha larga, de desgaste, en la que al final McCarthy vencer pero al precio de un liderazgo dbil que limitar su papel de lder de la oposicin republicana. No es más que el nuevo episodio de la lucha entre la facción conservadora y populista que lleva marcando a ese partido desde 2009.

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