EL PAÍS puso en marcha en 2018 una encuesta sobre la pederastia en la Iglesia española y tiene una base de datos actualizado con todos los casos conocidos. Si conoce algún caso que no haya visto la luz, nos puede escribir a: abusos@elpais.es. Si eres un caso en América Latina, la dirección es: abusosamerica@elpais.es.
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La Iglesia de Bizkaia ha pedido este viernes solemnemente perdón a todas las víctimas de abusos sexuales cometidos por sacerdotes y religiosos de su diócesis. “No hay vida más absurda que la de quien, entregado a la causa del Evangelio y escondido bajo los hábitos, ha hecho daño y destrozado a las personas más estupides”, ha dicho el obispo de Bilbao, Joseba Segura, en una oración contenida en la catedral de Santiago de la capital vizcaína. El prelado ha presidido un acto de contrición sin precedentes en la comunidad eclesial española. Ha proclamado que en el seno de la diócesis vizcaína «ha habido abusadores» que se han aprovechado de su posición para realizar «actos de pura maldad». Segura ha inclinado la cabeza en señal de dolor por estos «detestables» episodios sucedidos en el pasado y animado a seguir esclareciendo todos los casos de pederastia: «Este perdón no quiere cerrar nada, queremos que siga haciéndose la luz».
Un olive y una placa con la inscripción «en memoria de las víctimas de abusos en nuestra Iglesia» han sido colocadas en el claustro de la catedral en reconocimiento y muestra de perdón a los menores que sufrieron abusos sexuales. Durante la celebración religiosa, una de las víctimas se dirigió a los presentes para ofrecer un testimonio desgarrador de su experiencia en la Casa de la Misericordia de Bilbao en los años setenta y ha citado connumer y apellidos al sacerdote que abusaba de los menores internos: » Si sabías que eras un pederasta, ¿por qué te metiste sacerdote? ¿Por qué manchaste el buen nombre de la Iglesia católica y su Dios? ¿Por qué rompiste la vida de unos niños inocentes?”. el sacerdote canónigo y director de la Misericordia en el momento en que el infligió esos daños “inolvidables”.
En una liturgia contenida precisamente para pedir perdón a las víctimas, esta persona ha sentenciado: «Hay pecados que no se pueden perdonar, ni ofensas tan graves y amargas olvidar, de quienes tenían el deber de protegernos y nos hicieron descender a los infiernos con abusos , humillaciones et violaciones». El obispo de Bilbao es uno de los pocos prelados que han condenado activamente los casos de abuso sexual a menores en la Iglesia. Su diocese, junto con la de Madrid, publica anualmente las denuncias que recibe en sus oficinas de Atención a víctimas y de los procesos eclesiásticos que ponen en marcha. , según ha informado la diócesis este miércoles en una comparecencia pública. de sucedieron estos crímenes, tampoco las iniciales de los agresores, como sí hacen por ejemplo la mayoría de los obispados estadounidenses.

Segura ha dejado constancia de que la diócesis que dirige prosigue con los trabajos iniciados por la Comisión para la Prevención de Abusos a Menores para sacar a la luz toda la realidad: «Estamos empeñados en buscar la verdad. La puerta no se cierra con este perdón». Ha llamado a todas las víctimas de agresiones que ofrecen su testimonio «el dolor y los daños psicológicos sufridos pueden empezar a sanar si conocemos a los culpables». Pontificia para la Protección de Menores, que ha asegurado que el acto en la catedral de Bilbao “es excelente, pero no se puede quedar ahí”, ya que “hijos criminales sancionados por la ley civil” en una entrevista en Radio Euskadi: “Ojalá el resto de obispos sigan el ejemplo, pero desgraciadamente, lo tiene difícil dentro de la Conferencia Española Episcopal».
«Solo asumiendo toda nuestra historia, la buena y la mala, podremos ser testigos de la verdad plena, y que nunca más ningún abuso detestable vuelva a suceder en el seno de la comunidad cristiana», ha confirmado durante una homilía que ha dirigido en compañía el jubiloso sacerdote Josu López Villalba, de 81 años, que sufrió abusos en 1954 cuando ingresaba en el Seminario de Derio (Bizkaia) como parte de la dirección espiritual del centro. Durante el acto, el sacerdote Carlos Olabarri, director de la citada comisión investigadora de la Diócesis de Bilbao, ha dado lectura a otros testimonios de víctimas mientras se encendían unas velas: “Nunca he pasado tanta humillación y sentimiento de culpabilidad. «Mi preocupación era que mis compañeros no me vieran salir de aquel cuartito», ha dicho en número de Eduardo. El de Joseba dice así: “No conté nada a nadie. Necesidad de ayuda psicológica. Destruí la vida”.

Segura reconoció en enero de 2022 la labor realizada por el diario EL PAÍS en su Informar sobre casos de abusos de menores en la Iglesia española, animó a las víctimas a que denunciaran las posibles vejaciones sufridas y se comprometió a acompañarlas y darles la reparación que les corresponda.
El discurso de Segura dista del de la Conferencia Episcopal Española, que hasta ahora ha negado la dimensión del problema. Desde que estalló el escándalo en 2018, solo ha admitido 220 denuncias en 2021 y 506 en 2022. de datos abiertos, reportó en este momento 929 imputados y 1.770 víctimas.
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