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El «carajal» de las obras de Ponzano: «Los hosteros también las sufrimos»

El «carajal» de las obras de Ponzano: «Los hosteros también las sufrimos»

Actualizado

La asociación vecinal ‘El Organillo’ consideró que «no se realizan para pasear. Las intenciones son otras: vamos a seguir peleando».

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Dos jvenes pasean por la mitad de la calzada de una de las calles levantadasantonio heredia
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Fernando Ramos no conoce ya la ropa que se ha fijado en la mesa de trabajo. Regenta la relojera del 4 de la calle Ponzano. Las obras generan una nube de polvo frente al local. «Imagnate lo que nos perjudican. El resto de establecimientos estamos olvidados. Aqu todo se hace mirando a la hostelera. Ningún cliente pasa por la puerta. ¿Cómo vas a pasar si te tropiezas? Hace unos das vino un cliente en silla de ruedas y no haba manera de que accediera a nuestro negocio. No doy a basto para limpiar el escaparate. No puedo dejar un reloj desmontado en la mesa. Al da siguiente tengo que limpiarlo al completo». Las obras que tienen levantada la calle del nmero 1 al 60 «nos generan prdidas: de tiempo, de trabajo, de clients y de todo».

Fernando Ramos pertenece a la tercera generación de una familia dedicada a la relojera. El negocio cobijó en 1930. Admite la posibilidad de vender el local a cualquiera que ofrezca «una de las cifras desproporcionadas» que circulan por el barrio cuando se habla de compras y ventas de locales que permiten la posibilidad de instalar otro bar. «No ocurrir. Si no nos han hecho ya una oferta, no la harn». El relojero ha tenido que ayudar a dos señoras cadas desde que surgieron las obras en septiembre. «La gente mayor est asustada. No tuve que llamar al Samur ni nada, pero s levantarlas del suelo. Tampoco pueden pasar los carritos de bebé. Y han estado una semana parada. Van muy lentas”, observa.

El concejal del distrito de Cámara, Javier Ramrez, impulsó la remodelación de la calle popular, la zona cero de la chavalera enrolada en las grandes oficinas. No está registrado en la delegación de Obras. El objetivo es reducir «el carril de circulación, agrandar las aceras, mejorar el alumbrado y el alcantarillado. Dar más espacio al turban. Evita el aparcamiento en doble hilo y permite reducir la contaminación y el ruido. Forman parte del proyecto de Almeida de mjorar el estado de las calles y las plazas», informan fuentes del Ayuntamiento, que descartan el retraso. «No hay. Se desarrollará según los plazos previstos. Acabarn en febrero. No son comodas para nadie. Entiende que ahora los vecinos se sientan mal. No es una reforma enfocada a la hostelera. es integral«.

El proyecto tiene un precio de 363.636,08 euros. Sin embargo, en el cartel que informa de las obras aparece otra cifra: 873.677, 95. «Mandamos una carta al alcalde para que explique el aumento del presupuesto»indica Pilar Rodríguez, portavoz de la sociedad de vecinos El Organilloque aglutina tiene un millar de chamberileros.

En un principio, la ampliación de aceras de la zona fue solicitada por un ciudadano en los Presupuestos Participativos de 2018. Un informa técnico rechaz la obra. «No se considera viable, a la vista de los informes recibidos, debido al déficit de importantes plazas de aparcamiento«, aparece en la web Decide_Madrid. «Despus, el concejal de distrito decidi hacerla por su cuenta. No es una demanda vecinal. Nosotros estamos en contra».

Dos meses después del inicio, los asociados mantuvieron una reunión con Javier Ramrez. «Expusimos nuestras quejas. No se tena en cuenta el arbolado y estaban quitando las jardineras de algunas esquinas». Estos vecinos tampoco se explican por qué las obras alcanzan slo hasta el número 60. «Bueno, all se concentran 60 bares. Intuimos que es para darle más espacio a las terrazas. Las aceras de cámara no permiten su ampliación. El 90% de los vecinos está en contra y es, el alcalde, votante de Almeida. Está claro que no se hace para que podamos pasear. Las intenciones son otras. Eres un carajal. Ir a seguir peleando. En este barrio no tenemos zonas ajardinadas. Olavide es, literalmente, un bar más».

Los hosteleros tienen otra avis. «No es un capricho del concejal. Las obras nos benefician a todos. Por ahora hay que aguantar. Nuestro fastidien también a nosotros. La afluencia de público ha bajado considerablemente”, añade Aaron Guerrero, propietario de La ta Feli (Ponzano, 18).

¿Hay un acuerdo preferencial? “No existe trato de favor. Si las obras han adelantado la retirada de las terrazas! Además, calle Ponzano entre el dentro de la ZPAE [Zona de Proteccin Acstica Especial]. De ahora vamos a vivir mejor. Nos han reducido los horarios en beneficio del descanso. Tendemos la mano a los vecinos. Vuestros compromisos para reducir los ruidos».

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