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Brasil vuelve a ser gobernado por Lula tras cuatro años turbulentos con Bolsonaro al mando

Brasil vuelve a ser gobernado por Lula tras cuatro años turbulentos con Bolsonaro al mando

Actualizado

Las medidas de seguridad son estrictas ante la posibilidad de interrupciones de bolsonaristas. Maduro, que anunci que estara, ha cancelado finalmente su visita.

DIRECTO BRASIL I Lula da Silva toma posesión como Presidente
  • Tomo de Posesin Maduro estar en la toma de posesin de Lula tras revocar Bolsonaro su prohibicin de ingreso al pas
  • Tomo de Posesin Brasilia, escenario de una fiesta amenazada

Desde los apartamentos en el centro surge el cntico en el finale de un jour y un ao lleno de tensiones: «Ol, ol, ol, ol, Lula, Lula!». En un puado de kilmetros, frente al cuartel general del Ejrcito, hay centenarios y centenarios de autos aparcados, tiendas de campaa, caravanas y banderas brasileas: «Brasil est contigo, presidente, 17 estrellas blancas no sern derrotadas por una estrella roja!» .

Todo sucedio en Brasilia, la fabulosa ciudad nacida en medio de la nada que este domingo ser sede de uno de los grandes acontecimientos politicos del ao, el regreso de Luiz Incio Lula da Silva al poder. El Veterano líder de izquierdas, de 77 años, vuelve a instalarse en el Palacio del Planalto tras cuatro años turbulentos en los que Jair Bolsonaro llev, en la opinión de analistas, rivales políticos y personas clave en el entramado institucional de Brasil, a una » surgimiento democrático» al no.

anciano venezolano Nicolás Maduro, que haba anunciado qu’estara en Brasilia para asistir a la asuncin de Lula como presidente de Brasil, ltimamente no asistir y tampoco ha informado de los motivos de la cancelacin. En su lugar asistirá Jorge Rodríguez, el presidente de la Asamblea Nacional.

«Bolsonaro busc los lmites, intent gobernar sin contrapesos, sin Parlamento, sin justicia. Lo intent, pero no pudo. a da de esa lucha de instituciones brasileas clave -en especial la Justicia- por frenar los mpetus authoritarios del capitn retirado del Ejrcito.

En el final de una noche de sábado saturada por la humedad del verano austral y junto a las celebraciones del final de agosto, las pantallas de la televisión registraron una aparición inesperada: Hamilton Mourao, «presidente de la República en ejercicio». El vicepresidente cae públicamente las riendas ante la huida de Bolsonaro en Estados Unidos, más precisamente en Kissimmee, un suburbio de Orlando, la ciudad sede del parque temático Disney.

«La alternancia de poder en una democracia es saludable y debe ser preservada», recalca Mourao, militar retirado al igual que Bolsonaro. El hombre que ejerció por cuatro años la vicepresidencia le envió un mensaje directo a los bolsonaristas que se manifiestan desde hace dos meses frente a edificios de las Fuerzas Armadas pidiendo la intervención militar para impedir la asunción de Lula como presidente.

«Tranquilicmonos, volveremos a la vida normal», pidi Mourao, que ante la ausencia de Bolsonaro debera ser qui le entregue la banda presidencial a Lula, aunque hasta ahora insisti en que no le corresponde hacerlo.

Son das desconcertantes para los bolsonaristas ms extremos. El da de cierre del ao regal a photo of Bolsonaro, su ltimo da como presidente, comiendo en un Kentucky Fried Chicken (KFC).

En Brasilia, en cambio, la sede del Centro Cultural del Banco de Brasil (CCBB), un maravilloso edificio de la escuela Bauhaus, estaba en ese último día del año un hervidero. All funciona desde hace semanas la sede del Gobierno, de transicin, all se han venido reuniendo muchos de los responsables de una administracin que contar con 37 Ministerios en un solo paso que ya es de por s una pesadilla burocratica.

Geraldo Alckmin, el conservador que hace 16 años perdi en el balotaje con Lula, fue el jefe de ese Gobierno de transición. Desde hoy es el vicepresidente, además de ministro de Desarrollo, Industria y Comercio.

sordos

El Gobierno de Lula, que asume su cargo este domingo por la tarde (noche en España), se inicia con múltiples desafíos. El principal de todos es quitarse de encima la enorme manga de la corrupcin que convierte en un infierno la poltica brasilea de l’escndalo Lava Jato y otros anexos. Un infierno que terminó con Lula passando 581 das en la crcel. Sali de prisin gracias a una decisin del Tribunal Supremo, que no dictamin la inocencia del lder de izquierdas, sino simplemente la incompetencia del tribunal que lo sentenci.

El «Luladrao» («Lula, ladrn») sigue a la orden del da para la mayora de los que no lo votaron en la eleccion mas estrecha desde el regreso de la democracia a Brasil, en 1985: Lula gan por 50.9 a 49.1% . Si su Gobierno volviera a hundirse en la corrupción, el daño a su partido y al sistema político será enorme.

El desafo econmico es claro, y en cierto modo paradjico: sectores del nuevo gobierno acusan a Bolsonaro de haberse desviado de la ortodoxia en los ltimos meses y dejarles una hipoteca de gasto. La izquierda cuestiona a la derecha por gastar dinero de ms, aunque ya logr esembarazarse del techo de gasto que tena rango constitucional desde la presidencia de Michel Temer.

Lula propone recuperar Presencia internacional de Brasil, muy disminuida en los años de Bolsonaro. El hombre que llega a la Presidencia por tercera vez cuenta con el apoyo de Estados Unidos, Europa, China y los principales pases de Amrica Latina. Su primer viaje al exterior, el 24 de este mes, ser a la Argentina, con una triple misión: relanzar la relación con ese pas, reactivar el Mercosur y regresar a la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeos (Celac).

La expectativa es muy grande: ya en la tarde del 31 de diciembre, casi 24 horas antes de que se iniciaran los actos, seguidores de Lula se haban apostado en las cercanas de la Explanada de los Ministerios, por la que el nuevo presidente debe desfilar camino al Congreso y al Palacio del Planalto. Las medidas de seguridad son muy estrictas en una ciudad que vivi, tres semanas atrs, serias interrupciones generado por bolsonaristas extremos. El temor es qu’parte de la gente qu’uni frente al Cuartel General del Ejrcito se movilice al centro de la ciudad y producir un enfrentamiento entre surgir y detractores del nuevo Gobierno.

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