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Así están los partidos del Parlament de Catalunya dos años tras las elecciones del 14-F de 2021

Así están los partidos del Parlament de Catalunya dos años tras las elecciones del 14-F de 2021


Dos años después de las elecciones del 14 de febrero de 2021, los Catalan Parties han dado un golpe al tablero catalán que ha movido todas las piezas. El presidente’ Padre Aragonès se invertirá con los votos de Juntas y la TAZApero acaba de pactar los presupuestos de 2023 con el PPC ahí vas municipios. Los bloques cimentados durante el ‘juicio’ se han disuelto, la bancada independentista está completamente dividida -y enfrentada-, Cs está en descomposición y el PP sube en las encuestas, el primer partido en la urnas da oxígeno tiene su principal rival político y el Govern avanza con tan sólo 33 diputados. Aseguradas las cuentas en Cataluña, la voluntad de Aragonés sigue intacta: agotar la legislatura. Así que las formaciones se preparan para recomponerse y enfrentar sus desafíos. Algunos se juegan la supervivencia, otros la victoria y los apoyos para gobernar.

El regreso de volver a ganar y gobernar

El PSC no solo mantiene su liderazgo en las encuestas, sino que la ruptura entre ERC y Junts le ha permitido ganar centralidad y tener prácticamente la llave de qué se aprueba y qué no en el Parlamento. «Gobernar desde la oposición», es su lema. A costa de la grieta entre independentistas, los socialistas han ido pactando a conveniencia con los unos o con los otros, con el acuerdo de presupuesta con el Govern monocolor de ERC como guinda de esa estrategia de ruptura de bloques. Es cierto que, con ese gesto ya pesar de que niega que le garantice la estabilidad, Salvador Illa ha dado cuerda a la legislatura del ‘president’ Pere Aragonès. Pero, a la vez, le permite presumir de «responsabilidad» y, sobre todo, no tener cortocircuitada la vía del pacto con los independentistas pensando ya en las próximas elecciones. El objetivo de Illa no es solo ganar otra vez, sino tener el apoyo suficiente para ocupar el Palau de la Generalitat Las elecciones municipales son para el PSC la prueba del algodón de sus expectativas, particularmente en Barcelona. pedro sanchez en la Moncloa.

El objeto del aguantar en mínima

El Timón más minoritario (33 diputados) ha obtenido el apoyo más amplio para sus presupuestos desde hace lustros (74 diputados). La paradoja republicana, además, se ha garantizado, como quien dice, poder terminar la legislatura, en 2025. Por esa razón, a dos años vista poco o nula la atención le regalan a las encuestas aunque las fuentes del partido demuestran que, tras la fractura con Junts, las expectativas electorales se sumieron en un bache del que, ahora, están saliendo. Bajo el lema ‘el Gobernador, gobierna’, los republicanos esperan que la obra de su Executiu cunda en los próximos meses al calor de los más de 3.000 millones más con los que cuentan los presupuestos de 2023. Ya en el horizonte, la prueba del nueve de los municipios con su doble partido: contra Junts, en el ‘re-país’; contra el PSC, en el área metropolitana. En Barcelona, ​​la entrada en la parte de Javier Trias ha enfriado las opciones de Ernesto Maragall que, con todo, no se despega del tercer líder (el posconvergente, Ada Colau allá jaume colboni) y en Esquerra esperamos que la locomotora de la presidencia de la Generalitat aúpe se haya podido postular.

La transformación de un ‘movimiento’ en un partido del orden

Años atrás después de las elecciones, Junts presume haber sobrevivido. No es para menos: ha dejado el Govern, el ‘ex-president’ Carlos Puigdemont ya no preside el partido, la formación gestiona una difícil biefalia, la decisión de abandonar el Ejecutivo partió casi por la mitad a los militantes, ha mermado la influencia y el dinero de las siglas y su presidenta enfrentó un juicio por corrupción. Con todo ello, Junts no se ha roto y tiene en Jordi Turul a líder con autoridad que está redirigiendo el rumbo para transformar el «movimiento» Junts into a party of orden. Javier Trias, personaliza este cambio de rumbo. Si nce, el partido respirará, en las decisivas elecciones municipales. Sin poder en la Generalitat, JxCat necesita poder institucional para seguir resituándose en el centro del mapa como un heredero de Convergència en lo ideológico, ocupando el centroderecha, y como una fuerza independentista que trata de competencia con ERC por la hegemonía. Para esta última misión, la clave será el nombre del candidato o candidata de Junts a la Generalitat. La próxima tarea de Turull es descubre a Laura Borràs de esta fórmulaya sea porque el TSJC la condena por corrupción, porque se forja un nuevo candidato que -según como acabe la decisión del Supremo sobre las condenas del ‘procés- podría no ser otro que el propio secretario general.

La supervivencia ante la desunión separatista

Sin su ‘sí’, ERC no hubiera logrado la presidencia de la Generalitat, pero poco logró el acuerdo de investidura entre ‘cupaires’ y republicanos. La alianza se rompió allí en el primer otoño del mandato, cuando los anticapitalistas negaron el apoyo a los presupuestos y Aragonès escucharon que el pacto suscrito y que incluía una cuestión de confianza en el ecuador del mandato ya no le concernía. Desde los comienzos, la CUP ha perdido centralidad en el Parlamento y ha ido aumentando su beligerancia contra el Govern, a quien critica por, a su juicio, haber renunciado al objetivo de la independencia ya una agenda de izquierdas. La relación con Junts es igual de tensa. Aún así, los ‘cupaires’ no han pedido en ningún momento que se adelantaron elecciones mientras sea irresoluble la desunión independentista porque, para ellos, no hay otras sumas posibles.

El uso de ocho diputados decisivos

Los Comuns detectaron rápidamente la debilidad de la suma independentista que hizo posible la investidura de Aragonès. Jéssica Albiach supo cómo sacar rédito de sus ocho diputados cuando arrebató a la CUP el papel clave para apuntalar los presupuestos de 2021, un rol qu’ha procurado mantener justo después de la salida de Junts en el Govern, a pesar de que esta supuso que fuera el voto del PSC el que cotizara alza. Tuvieron expectativas de que ERC les tendiera la mano para entrar en el Executiu, pero Aragonès prefirió circunscribir las alianzas al día a día, donde las sinergias entre republicanos y comunes son frecuentes. La relación se ha ido estrechando con la vista también puesta en las municipales y los pactos posteriores en pleno flirteo entre Jaume Collboni y Xavier Trias. Estos comicios eran un todo o nada para Ada Colau.

¿Travesía por el desierto o desaparición? Es la duda que sobrevuela las naranjas desde hace dos años. Su subida fue muy exponencial, pero también lo fue la caída. Los naranjas aún intencionan recuperarse de la debacle de pasar de 36 a 6 diputados. una situación agravada por las disputas internas y las fugas de directres a otros partidos. Ahora el objectivo es resistir en los municipios con algún concejal en ciudades clave como Barcelona y Tarragona. En el Parlamento, el acercamiento entre PSC y ERC permite mostrarse como las garantías del «constitucionalismo». Así, esperamos recuperar algunos de los votantes que en 2021 se quedaron en casa o eligieron otras papeletas.

Sobre la busca de la recuperación

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Los populares esperan, ahora si, salir del pozo en el que entraron cuando empezó el ‘trial’ incluida la irrupción de Ciutadans en la política catalana. Apados por unas mejores perspectivas electorales a nivel estatal y con las naranjas tocando fondo, el PP vislumbra la posibilidad de recuperar parte del terreno perdido en las elecciones municipales de mayo. En la sala catalana, la dialéctica de Alejandro Fernández intenten luchar contra su escasa fuerza parlamentaria, encajados en el grupo mixto y con solo tres diputados. El objetivo a corto plazo es marcar perfil propio y evita la muleta de Ciutadans y Vox.

La irrelevancia de la extrema Derecha

Hace dos años la extrema derecha entró por primera vez y con fuerza en la Cámara catalana. Fueron la cuarta fuerza parlamentaria con 11 diputados, aunque ya han tenido una baja. Sin embargo, a difference del papel que tienen en el Congreso, su llegada a la cámara catalana no deja huella. La mayoría parlamentaria en Catalunya decidió establecer un “cordón sanitario” contra el partido y dejarlo sin ningún papel: ni entraron en la Mesa, ni presiden ninguna comisión. La gran duda es si su inoperancia en esta institución les hará pourer votos en otras elecciones o si solo con la marca ya les vale.