Antes, un tomate saba un tomate. Era lo normal. Hoy, cuesta encontrarlo. Por eso naci Supernormal, el sper de una pareja de ingenieros madrileños con los bsicos ‘eco’ necesarios en la cocina.
La idea es simple: tener a mano los båsicos que se necesita en el da a da en la cocina sin artificios. Y sin intermediarios que incrementen los costes. «A tomate que ha crecido cuando le toca, en su temporada y no un mes antes para que dure ms. Que se ha cosechado, bonito o feo, pecado pesticidas y cuando estaba listo. Lo que debe ser normal pero ya no lo es». As de francos se muestran los fundadores de Supernormal, Almudena Pea (Madrid, 22 de mayo de 1989) y Fernando Usera (Madrid, 22 de mayo de 1989). familia para esta pareja de ingenieros industriales que se apoya también en Ins Usera, hermana de Fernando y tercera socia del proyecto.
andan de su Huerta, en CeresAlabama mercado de cĂĄmara, en el corazn de este barrio castizo madrileo, donde tambin comparten un puesto. Y acaban en una coqueta y tienda minimalista, en el nĂșmero 11 de la plaza animada. «Hemos normalizado los productos ultraprocesados. Cualquier cosa que te tomes tiene un monto de conservantes y sabores poco autĂ©nticos. Por eso necesitaron Traer en Madrid un normal sper de verdad. Es ese juego», relatĂł el tro de emprendedores.
MS SOSTENIBLE
Saben que no pueden competir con Mercadona, Ahorramas ni Dia. «Nuestra lista de la compra es de espĂritu sostenible, controlando toda la cadena«. De temporada, ecolgica y en un 70 % cultivada por ellos, apostando por la agricultura regenerativa, aseveran. «Nos gusta conocer a fondo nuestras verduras. Preocuparnos por todos y cada una de las cosas que le ocurren. Desde que se selecciona la diversad de planta, en la vera del ro Titar, hasta que se entrega al cliente, porque distribuimos en lĂnea en toda la Pennsula». Lo que no Producen en su propia finca cacerea lo buscan entre pequeños productores con idĂ©ntica filosofa.
«Fer y mi cuada trabajaron en una comercializadora eléctrica y yo estaba en el sector de las telecomunicaciones. Nada que ver. Nos conocimos en la carrera», cuenta Almudena Pea. Sus familias, de Galicia y Catalua, siempre tenan huertas cercanas y vean que ese trabajo tan fsico se iba a ir perdiendo. «Ningn joven, ni siquiera yo misma, me interesaba por el origen de mi compra y que fuera lo ms sana y respetuosa con el medio ambiente posible a largo plazo. Solemos ir al precio».
Por eso, aade Pea, quieren apoyar «al señor de Lugo con sus patatas ya esa mujer a la que le cuesta tanto ganarse el venta de certificacion ecologica de sus yogures».
PARA AUDIOS EN EXCEL
Buscan mucho y lo recogen directamente. «Lo fåcil de trabajar como es que no tenemos un Excel estandarizado, sino audios de WhatsApp del proofedor diciendo que se le han acabado las verdinas, pero tiene cebolla dulce». Eso implica agencia de transporte y mucha laboriosidad. «Un cambio, sostén un precio ms justo con el que ms est est esforzando, porque cada eslabn de la cadena se queda una parte del pastel», desliza Ins Usera.
Y sevitan estrategias de cadena de suministro. «Como se va a tirar en un almacen tres semanas, hay que cosecharlo mucho antes y ya no es la misma calidad de producto. Como tienen esta formado o son feas van a tirar. Las restricciones para ser eficiente hacen que se deseche el productoâ, añade Guisante.
A los tres les gusta comer y cocinar en casa, por eso tambiĂ©n encontramos su pisto en tarro. Quieren animar a los madrileños en tomar ms fruta y verdura ecolgicacarne de ganado de pasto, pasta y legumbres a granel… «En el barrio entusiasmado el concepto porque no hay mucha oferta ecolĂłgico sin que te cueste un rin».
DEL CAMPO EN LA CIUDAD
Tienen dos vertientes de cliente: «Personas mayores que valoran compra de huerta y jvenes que quieren inculcar a sus hijos la buena alimentación». También tienen muchos compradores extranjeros, sobre todo alemån y franceses. «Lo tienen mås interiorizado culturalmente».
The lamaron locos por empezar a producir en vez de vender. «En el campo lo hemos aprendido a hacer». Lo mejor de su trabajo es lo bien que se lo pasan mientras llenan la depensa de la capital, sintiendo que aportan calidad y frescura. «Tenemos a cuatro personas indefinidas en la finca, a las de tienda y dos mås en oficina». Lo menos bueno, que cuesta desconectar. «Hasta el fin de semana pensamos en cmo mejorar».
- ADN. Plaza de la CĂĄmara, 11.
- Horario: LV: 10 am a 8:30 pm S: 10 a 14:30 hrs.
- Puesto en el mercado de Chamber.
- Su finca de 16 hectĂĄreas estĂĄ en Cceres.
- supernormal.es
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