«Alberto sabe contar, no es boludo, sabe que los votos los tiene Cristina, pero sí quiere disputarle el liderazgo». El que habla es un colaborador de los más cercanos del Presidente, a regular at Olivos que sigue sin descartar la hipótesis de que alberto fernandez finalmente se presenta a la reelección, una indefinición que exasperaba al kirchnerismo.
Hasta las últimas semanas, la tensión puertas adentro del Frente de Todos estuvo enfocada en buena medida en la disputa entre Casa Rosada y el cristinismo y La Cámpora, una puja agravada por la urgencia del cronograma electoral. En estos días, sin embargo, la interminable interna de la coalición de gobierno se mudó al Palacio de Hacienda, a la oficina de sergio masa, el otro de los socios mayoritarios del frente. Allá en Brasil, en la residencia del embajador daniel scioliotro de los directentes que anotó en la carrera presidencial.
La irrupción de Scioli en el escenario electoral del oficialismo no cayó del todo bien en un sector de la coalición. Sí en el albertismo, en particular en algunos de los colaboradores del Presidente, que todavía sostienen su reelección operativa pero más como una muestra de lealtad que como una hipótesis de trabajo. En ese sentido, parte del círculo circle del jefe de Estado comenzó a mirar con simpatía «una salida política» a la crisis a través del ex gobernador bonaerense.
«Si la salida de este proceso no es por la economía, como pareciera, es difícil que Sergio (Massa) o Alberto (Fernández) puedan ser candidatos. En ese contexto, la salida política puede ser Daniel (Scioli)”, explicó a este diario uno de los funcionarios de mayor confianza del Presidente.
Por hora, el embajador en Brasilia no termina de asomar la cabeza en la grilla de encuestados del Frente de Todos. Forma parte, como se viralizó puertas adentro de Casa Rosada, de la «carrera de enanos» en la que participan todos los directos -incluido el Presidente- que quieren anotarse en la contienda electoral, con a excepción de Cristina Kirchner, la dueña del mayor caudal de votos en el peronismo.
De hecho, Massa, aún con una altísima inflación en su gestión al frente de Economía, le saca una ventaja considerable en las encuestas. Scioli trazó un arduo plan de trabajo de más de 30 días para saber en dónde está parado. La semana pasada, por caso, estuvo en Esteban Echeverría y en Lanús; en estos días dejó trascender una comunicación con Hugo y Pablo Moyano para priorizar a los choferes argentinos en las rutas de Brasil, y hasta feliz en sus redes a miguel guillermoel titular de la Aduana que responde a Massa por el freno al contrabando de vinos premium al país vecino.
Antes de que finalice la semana, el buque desembarcará en Córdoba. Será el jueves, un evento en automotores dos plantas y en otra láctea, en Villa María. Posibilidad de fotografía incluida Juan Schiarettiuna puesta en escena aún en preparación que en la provincia todavía no figuraba en agenda hasta este martes.
Desde que La Ñata, la casona que construyó el ex motonauta en nuestras privilegiadas tierras del delta del Tigre, volvió a tener vida propia. Ahí, aseguran, el jefe de Estado empezó con dolores lumbares, en un cumpleaños familiar del ex gobernador, meses atrás.
La hiperactividad de Scioli entusiasma a la Casa Rosada -Fernández quiere mostrarlo de su lado en la disputa con la vicepresidenta- e irrita a un sector del kirchnerismo. Coincide, por caso, con las filtraciones de estas últimas horas que plagaron de ruido al vínculo entre el Presidente y el ministro de Economía que, según Jorge Ferraresi, flamante interventor in the transportadora Edesur, desembarcó en el gobierno «un día antes» de que Fernández se percate del eyectado de la gestión «en helicóptero».
Después del final de la semana, tras su vuelta de Centroamérica, en el oficialismo se divulgó, dirección, una conversación telefónica entre Massa y Fernández en la que el ministro le reprochó -según trascendió, en términos no demasiado amistosos-filtraciones del entorno presidencial contra su figura. Justo en la semana en que el INDEC oficializó el IPC de febrero, del 6,6%.
La relación entre Massa y Scioli nunca terminó de recomponerse. Es más: en el albertismo se preguntan, en el caso supuesto de que los planetas se le alineen al ex gobernador, si el jefe del Palacio de Hacienda estaría dispuesto a hacer el trabajo sucio para una candidatura presidencial del ex motonauta.
Es solo una especulación, de las tantas, en el panorama de disputas internas del Frente de Todos que desde el renunciamiento de cristina kirchner se convirtió en un experimento constante de alquimias electorales y operaciones cruzadas.
Eduardo «Wado» de Pedro, uno de los protagonistas de esos ensayos -arrastrado, además, por las propias tensiones dentro de La Cámpora- se hizo eco este moons de la irrupción de Scioli en el tablero nacional del FdT. Durante la inauguración de un hospital en Lomas de Zamora, recordó la gestión bonaerense del ex gobernador. Pero lo hizo de la peor manera: en compañía de Axel Kicillofresaltó que «desde la gestión de felipe sola«-el antecesor de Sciolino vio «una gestión tan comprometida con las necesidades de la gente».
En el internado oficial, el ministro del Interior osciló entre la ruptura y la moderación. Esperanza para Cristina Kirchner, que lo bendiga como candidata de este sector. Se lo apareció en estos meses como potencial compañero de fórmula de Massa.
Su caso es por otros particulares: su número circuló para dejar el gabinete en al menos tres oportunidades. La última, una multa de enero. Fue cuando filtró que el jefe de Estado «no tiene códigos», después de ser marginado de una actividad de la CELAC.
Horas después de esa, el Presidente convocó a parte de su entorno a Olivos: obtuvo que ahora sí le pediría la renuncia al funcionario. Lo conversó, incluso, con un intendente del Gran Buenos Aires. A sus colaboradores les dijo que buscaría reemplazarlo por Cristina Álvarez Rodríguez. Y que haría el anuncio tras la visita de Olaf Scholz, el canciller alemán, de gira por el país ese fin de semana de fines de enero. Fernández no volvió a hablar del tema.
A fines del año pasado, Cristina Kirchner lo mencionó en Avellaneda, sin nombrarlo, como uno de los jefes de la «agrupamiento remoto y amague permanente». es uno de los motivos de la desilusión que atraviesa al círculo presidencial, que empieza ver a Scioli con otros ojos y que arrastró a la coalición de gobierno a desafiar al liderazgo de Fernández con una crisis política que planta, hasta el momento, unas primarias inciertas .




