Iuna crisis actual es principalmente institucional, en el sentido de que las instituciones de hoy son inadecuadas. Sin embargo, el poder legítimo, legal, electo, es percibido con razón como insuficientemente democrático, ya que, con el apoyo de una comunicación falaz, ignora las expectativas mayoritarias de toda la sociedad. Además, la Asamblea Nacional, como vimos durante el examen del proyecto de reforma de pensiones del gobierno, da la imagen de bloqueo, no discusión e impotencia.
Esto contribuye al segundo aspecto político de la crisis. Los clásicos izquierdo y derecho están desglosados. Frente a un centro cada vez más derechista, y cuya audiencia real se reduce como un goteo, quedando sólo los dos polos extremos del campo político. A la alianza de los partidos Renaissance, Horizons y MoDem pronto no le quedará más remedio que romperse, como sugieren los apetitos que se agudizan para las elecciones presidenciales de 2027. Evidentemente, personalidades como Gérald Darmanin, Edouard Philippe o Bruno Le Maire están en los bloques de salida.
La crisis, finalmente, es la del sindicalismo en su capacidad de obtener resultados acordes con la fuerza de la movilización que dirige. Los abusos violentos, las tendencias a los “chalecos amarillos”, el radicalismo desvinculado de la acción organizada y canalizada constituyen una amenaza. La recuperación política de una Francia insubordinada que habla en nombre del pueblo es otra, desastrosa, para los sindicatos. Una solución de continuidad separa al movimiento social de su tratamiento político, hoy sobre las pensiones. Y mañana, el riesgo es grande de que sea en otros temas.
Hipótesis de una asamblea constituyente
La ecuación se juega así en torno a estas tres dimensiones, institucional, política y social. ¿Es posible resolverlo y salir de él mediante un proceso que atañe a cada uno de ellos y además les permita articularse en coherencia? La crisis institucional no se resolverá con unos ajustes, por ejemplo introduciendo la representación proporcional o modificando el calendario electoral para desvincular las elecciones legislativas de las presidenciales. Pide cambios significativos, que afectan en particular al carácter presidencial del régimen, y que podrían llegar hasta la aprobación de una nueva Constitución y la transición a la VImi República. La hipótesis de una asamblea constituyente debe ser examinada en detalle.
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