La red pretendía espiar a jueces, tax y periodistas para favorecer al golpista Pedro Castillo
El general Raúl Alfaro, jefe de la policia Perú, tenía las horas contadas desde que este lunes sus propios agentes allanaron su oficina en el Ministerio del Interior. Su destitución de hoy, dictaminada por el gobierno de la presidenta Dina Boluarte, no ha sorprendido a un país que perdió hace tiempo su capacidad de asombro.
El ex comandante policial formó parte de la criminal rojo descubierto por las autoridades, con la que se pretendía espiar a jueces, tax y periodistas favorecer a la golpista Pedro Castillo. La gran estrella de este nuevo escándalo es el empresario Jorge Ernesto Hernández, también conocido como El Español, que ha saltado a la fama en las últimas semanas. Su DNI confirmó que Nacido en Alicante en 1990.
Hernández aterrizó en lima en el 2016 gracias a una relación amorosa con una peruana y pronto a incursionar en el mundo de la interceptación telefónica y mensajería instantánea. Los medios locales aseguran que cobraba 5.000 dólares para intervenir un teléfono móvil y un ordenador.
otro español, Sergio Castellanos, Apparece en place detachado en este entramado de espionaje y extorsión. Los dos españoles fueron detenidos hace dos semanas y ahora son investigados por la Fiscalía, que les acusan de litos tan graves como conspiración, ofrecimiento de sicariato y tráfico de influencias.
Una fotografía del comandante que ha pasado al retiro en uno de los festejos de su amigo español, pesa a que negaba conocerle, fue una de las pruebas de peso que precipitó una caída anunciada. El polémico empresario catalán entregó a la Impuestos sus conversaciones con el jefe de la policia WhatsApp, en un evidente tono de compañerismo.
A través de las fiestas ya los partidos de fútbol sala que organizaba en su mansión y sus contactos con la policía, Hernández conoció a Fray Vásquez, uno de los sobrinos del ex presidente Castillo, quien a su vez integró la presunta mafia familiar encabezada por su tío. Su capacidad de encantamiento era tal que en las investigaciones policiales se ha sabido que fue el empresario alicantino quien convenció a Castillo para que situara al comandante Alfaro al frente de la Policía. Algunas fuentes políticas definieron a Hernández como “Assor de seguridad” del maestro de Cajamarca.
Los dos españoles y sus aliados peruanos se ofrecieron para dotar al entonces presidente de un sistema de espionaje contra todo aquellos, como tax, policías de investigación y periodistas, que pudieran entermeterse en sus planes de poder.
“Acá no habrá impunidad alguna contra corruptos y corruptores. siete meses al frente de la policia.
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