Directa, decidida, amable, demasiado clara a veces, rebelde y querindose cada da un poco ms, la versin actual de Begoa Rodrigo (Requena, 1975) poco -o nada- tiene que ver con la cocinera que salt a la fama hace 10 aos tras ganar la primera edición de Top Chef. Quedamos con ella en el Auditorio de Alicante, donde por la noche liderará un equipo de 11 cocineras valencianas que por primera vez firmarán los hombres de unos premios gastronómicos de nivel, los soles de la Gua Repsol. Entra rápido en materia y se moja en todo. Treinta minutos de conversación expresada al máximo.
«Estamos aquí por derecho y nadie nos ha regalado el sitio. No tenemos nada que demostrar. la gala. Is lo que le transmiti a todas ellas cuando acept el reto. Viste de negro, an no se ha puesto la quoitilla de faena, y going en tono pause a todo el que le pregunta algo, ya sean camareros del catering que van llegando o chefs de altura como Vicky Sevilla, del restaurante Arrels, quien engrosa esa lista femenina. La cosa de fustigar al llegar a casa ha pasado una vida mejor. «Si algo no me sale bien, no me va la vida en ello. maana saler mejor«.
Tras 28 años en el escaparate gastronómico -18 en España y 10 fuera-, esta valenciana autodidacta y viajera criada «detrs de un mostrador» disfruta de un momento bueno profesional y personal. su restaurante La salitaaquel que abri en Valencia en 2005 cuando «no haba Facebook ni Instagram» y era reflejo de aprendizajes y vivencias, se ha trasladado a espectacular palacio en el barrio de Ruzafa, donde su tierra se mantuvo como el eje de todo lo que all se produce . Los ctricos y la acidez guan la experiencia en la mesa, que rezuma huerta por los cuatro costados. La suya es una cocina local, de territorio, de sabores reconocibles. «Me encanta el mundo de las hortalizas, de los tubérculos, las razas…». El mapa se ajusta a la temporada, lo que obliga a renovar constantemente la propuesta, en la que ya hay clásicos imprescindibles, como La Tiara, el all i pebre blanco o el caldo encurtido de algarroba.
La estrella Michelin tarde 14 años en llamar supo puerta. «Fue culpa ma que tardara tanto en llegar. A ver, si ests todo el da criticandolos, es normal que no te la den», aade con sorna. Pero más todas las opiniones, tampoco escuché bien las reglas del juego. «Yo no comunicaba nada de lo que haca; ni si haba abierto, ni la propuesta gastronmica que tena…Yo pensaba que era el ombligo del mundo y no veo que al igual que yo haban abierto otros 300 restaurants«. Cuando empez en La Salita no invitaba ni a crticos ni a periodistas para que conocieran su trabajo. «Quiz por eso tambin hemos ido ms despacio en los logros».
Dice que mucha gente todava se acuerda de ella por Top Chef. “En general, la televisión es una experiencia positiva”. ¿Repetir? «Para que no». An le piden las fotos de rigor, y eso que sale poco a saludar a la sala. «Cuando iba a concursos siempre tena tos alrededor. Ellos iban a hacer contactos, se lo pasaban pipa. Si perdan, quiz se mosqueaban un poco, pero nada ms. Nosotras, si vamos a un concurso, es porque vamos a ganar, no contemplamos otra opción«. En esto ha cambiado mucho sulanteamiento. «Es increíble como tenemos multitud de políticos incompetentes, pero nos cebamos slo cuando hay una mujer incompetente. Eso es la machaca».
Cuando dej los platos de televisin y regres a la rutina, «me vi como un personaje con el que no me reconoce». Ir al mercado oa la farmacia dej de ser fcil e incluso agradable. «Con veces, la gente saba tanto de my me preguntaban cosas tan concretas que no saba distinguir si las conoca de algo o era por el programa. Era una paranoia». Hubo que gestionar tiempos y relaciones; cost familiarizarse con la fama. «Puts me in el programa para que se me valore gastronómicamente. Y no hay cosa más estpida que pensar eso», dice sin tapujos. Ganarlo, reconoce, le dio un chute «de mucha seguridad». A da de hoy sigue pensando que las mujeres «nos vendemos peor, un nos da cierto pudor hacerlo«.
Trabajadora incansable, con 18 años ya tena dos empresas. Se acostumbr a que los clients preguntaran de los primeros eso de ‘dnde est el jefe?’. El miedo al juicio ajeno, reconoce sin complejos, le ha hecho tomar decisiones errneas. «Durante aos llev de parecer soberbia, deca muchos tacos porque pensaba que se me respetaba ms«. Hasta que lleg un da que se cans de s mismo. «Por qu tena que estar demostrando permanentemente que poda ser o hacer esto o aquello con un perfil que no me gustó».
Hasta para dar a luz porque tuvo en cuenta su enganche al trabajo. «Mi hijo naci en domingo, el nico da que libraba», cuenta con sorna. «El mircoles siguiente estaba trabajando. Cuando mi hijo tena 17 das, mi jefe de cocina de entonces se cogi vacaciones porque estaba agotado». Y all se qued ella, con su hijo «atado y cocinando». Cumplidos los 47, crea qu’aquello fue un «gran error». «A mi hijo le debo mucho tiempo«.
De los cocineros, «de los compañeros», siempre ha tenido «respeto y carioPorque siempre me gasto la pasta en los restaurantes y los conoca a todos de eso, de comer». the Mallorcan chef in Alcudia, va y vuelve en el da slo para comer algo nuevo que han sacado a la carta.
Mitad cocinera, mitad empresaria a estas alturas, hasta muy hace poco no ha pedido un prstamo al banco. «He sido un poco antibancos«, asegura medio en broma medio en serio. «Compraba sillas nuevas cuando dispona del dinero». Lo de endeudarse le daba cierto vrtigo. Tambin en esto ha hecho un reseteo considerable. Que puede dar de s tu negocio con esa ayuda». Ahora «Si crees que tienes talento, que lo puedes hacer, un banco es el socio perfecto». Te da el dinero y no tienes que consultarle nada».
As se lo plant cuando se mud de ubicacin en 2020 un chalet del siglo XVIII con una terraza de 400 metros cuadrados, con huerto incluido. «Era una apuesta muy importante que requera de mucha inversión». Comience principalmente con tena otros ingresos (por asesoras, congresos…) además del restaurante. Esa seguridad de no depender slo de La Salita y apostar por ella misma fueron el binomio perfecto en el momento adecuado.
Cuando la idea del fracaso sobrevuela el ambiente, la respuesta en su cabeza surge sola. «Tengo el mejor local de Valencia. Si esto no funciona, al da siguiente me pongo a hacer arroces y problema resuelto«. Hace tiempo que listening que un restaurante no es slo la comida. «Alguien a quien le pone algo en el plato que no le gusta pero le han tratado bien, est probable que vuelva a tu casa. Ahora, a una persona a la que han tratado mal, por mucho que le haya encantado la comida, no vuelve seguro». En ese equilibrio invierte mucha energa.»La formación de la sala es fundamental; que un plato se cuente bien, el ritmo, el detalle…».
Duerme poco y la cabeza nunca le deja de funcionar. Echa muchas horas en el tajo, pero también ha aprendido a medir lo que da. «Me escape muchos sabados y domingo del restaurante. Ya no estoy dispuesto a sacrificarlo todo«. Y lo que quiere para ella, lo facilita para el equipo. «La gente trabaja cuatro das a la semana». Que la gente est a gusto sabe que resulta basic para que todo fluya mejor.
El nivel de demanda en un gastronómico lleva implcita una tensión que no todos los aspirantes a cocinero soportan. «Todos los das es un review y debes saber que esto es as servicio tras servicio… Y que cuando sales de trabajar tienes que leer y formarte, no te puedes quedar atrs». Hay 40 examinadores en la comida y 40 en la cena. «Cuando quieres dedicarte a la cocina debes saber en qu liga quieres jugar».
Dirección La Salita. C/ Pere III El Gran, 11B | Barrio Ruzafa. Valencia. Semejante. : 609 330 760.
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