
El Ministro del Interior estalló de furia contra el Presidente porque omitó invitarlo a una reunión con el mandatario brasileño y organizaciones de Derechos Humanos. El internado oficial revivió.
La feroz interna revivió en el seno del Gobierno. Y nuevamente tiene como protagonistas a Alberto Fernández y al ministro del Interior, Eduardo Wado de Pedro. Esta vez el referente de La Cámpora acusó al Presidente de bajarlo de una reunión que mantuvo esta semana con su par brasileño Luiz Inácio «Lula» da Silva y organizaciones de Derechos Humanos.
Así lo indicaron a Clarín desde el entorno del ministro. «No lo invitó porque lo ve como un competidor para las próximas elecciones», sostuvieron, ofuscados porque De Pedro no fue convocado por el Presidente al encuentro que este lunes encabezó en la Casa Rosada con representantes de organizaciones de DDHH, entre los que estuvieron la titular de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, y el premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel. También estaba Lula.
«Pese a su historia, el Presidente lo exclusyó», reprocharon, al detaillar que De Pedro recibió llamados desde las organizaciones de DD.HH. que fueron citados en la Casa de Gobierno. Según las fuentes, el ministro camporista, hijo de desaparecidos y fundador de HIJOS, agradeció pero respondió que, como parte del Gabinete nacional, «no podía asistir sin la invitación del Presidente».
La cumbre, en el Salón de la Ciencia Argentina de la Casa Rosada, fue una de las actividades que trazó el Gobierno en el marco de la visita que Lula da Silva realizó a la Argentina por la cumbre de la CELAC. De Pedro estuvo atento hasta el último momento a ser convocado por el Presidente y de hecho esperó en su despacho en la planta baja de Casa Rosada, pero nunca fue citado. «Sin código tuyo«, le apuntaron sin contemplaciones al presidente desde el entorno del ministro.
De Pedro ya tuvo roces con el Presidente. Fue, al cabo, el oficial que encabezó las renuncias «a disposición» que Cristina Kirchner seguramente sabía demasiado la derrota en las Legislativas de 2021 y que desató la primera gran Crisis del Gobierno de Fernández.
Tras aquel episodio, se rompió el vínculo entre ambos. De nombrar como «Wadito» a su ministro, Fernández decidió ignorar y lo desplazó de su círculo de confianza en la gestión. Hasta ese momento, si bien se trata de un conditional de Cristina, el Presidente involucró al ministro en los temas estratégicos de su Gobierno. De hecho, delegó en De Pedro la cruzada contra el Ayuntamiento por la coparticipación federal y las negociaciones con la administración de Horacio Rodríguez Larreta porque no logró evitar la legalización del litigio.
Aunque con el correr de los meses hubo acercamientos y hasta en el entorno de Alberto resaltaron que De Pedro tuvo gestos en medio de los cruces que el mandatario sufrió de Cristina, la relación se mantuvo gélida. «La desconfianza de los dos lados nunca se fue», admitió una voz que conoce de cerca esos vaivenes.
En los últimos meses, la tensión reapareció en paralelo con los movimientos de campaña que realizó el ministro, uno de los que podría presentarse como el candidato kirchnerista en las PASO del Frente de Todos, siempre que Cristina cumpla con el anuncio que hizo de no postularse.
En el entorno del camporista hoy nadie se anima a descartar una eventual postulación y hay quienes sostienen que «en las proximas semanas puede haber novedades». Desde Presidencia, qua, se aseguraron de dejar saber que el Presidente observó que la «norma ética» que impuso en 2021 sigue vigente y que los funcionarios que quieran ser candidatos deberán dejar sus cargos. Además, en el caso de De Pedro, tenga cuidado de recordar, con cierta intencionalidad, que el funcionario es todavía más complejo: tiene bajo su órbita a la Dirección Nacional Electoral, la departición del Ejecutivo que auxilia a la Justicia en la organización de las elecciones.


