Oficialmente, no fue en Bercy donde se desarrolló el proyecto de reforma de las pensiones, presentado el martes 10 de enero por Elisabeth Borne. Pero Bruno Le Maire pretende quedarse con la mano en este texto insignia del segundo quinquenio de Macron, presentado por el ejecutivo como la única vía para reducir el déficit y por tanto garantizar el equilibrio financiero del sistema. El martes 10 de enero, el Ministro de Economía y Finanzas cuestionó la cortesía de su homólogo laboral, Olivier Dussopt, y eclipsó a su Ministro Delegado de Cuentas Públicas, Gabriel Attal: fue él quien habló en el podio justo después del Primer Ministro para exponer la marco financiero de la reforma -simple cuestión de protocolo, ya que es el número dos del Gobierno-, asegura su séquito.
El exdiputado del partido Les Républicains, que lleva tiempo defendiendo un informe sobre la edad legal de jubilación, no oculta su oposición a las nuevas medidas presupuestarias, que harían más aceptable socialmente el actual proyecto. “Mi responsabilidad es garantizar el equilibrio financiero del sistema de reparto en 2030. Esta es la garantía política de la preservación de un sistema solidario”, martilla. Casi un tercio de los 17.700 millones de euros (casi 6.000 millones) que debería aportar la reforma en 2030 se volverán a gastar en medidas de apoyo, si incluimos el aumento de la pensión mínima para todos los jubilados, argumenta. “La idea no es buscar gestos, sino un equilibrio general. Debemos aceptar nuestras diferencias”aún asevera, advirtió contra la idea de multiplicar las concesiones a sindicatos u oposición.
Una firmeza justificada por la idea de que será muy difícil debatir el texto una vez en la Asamblea, por la oposición sistemática que se prepara para llevar a la izquierda al hemiciclo. Pero esta posición contrasta con la de Matignon. El 10 de enero, además de destacar el carácter » justo » reforma, Sr.a mí Borne especificó que “Esta presentación no es un punto final. Estamos listos para que nuestro proyecto sea evaluado nuevamente. Y esto será posible gracias a un debate parlamentario leal y constructivo”. El primer ministro también se refirió a varios puntos de la discusión con los parlamentarios, en particular la revalorización de las pequeñas pensiones, que Les Républicains han hecho una de las promesas de su apoyo al proyecto de gobierno.
Complejo de dosificación
Mismo deseo declarado de apertura dentro del partido presidencial. “Trabajaremos en el marco del debate parlamentario (…) para mejorar esta reforma. También habrá primeras pistas durante la oficina ejecutiva el 30 de enero”., día del inicio del examen del texto en comisión, indicó el secretario general de Renaissance, Stéphane Séjourné, el viernes 13 de enero. Es probable que se retoquen tres puntos: las penurias, los derechos de familia (cuartos adquiridos por mujeres que han tenido hijos) y el empleo de personas mayores. El gobierno presenta este último tema como uno de los objetivos de la reforma, pero se debate su vínculo mecánico con un informe de edad, dado por sentado en Bercy. “Es una condición necesaria pero no suficiente. Nos posicionaremos sobre la cuestión de cómo incentivar a las empresas a retener a los seniors”, explica el eurodiputado Pascal Canfin, encargado de las relaciones con el gobierno en Renaissance. Las propuestas aceptadas se transformarán, en su caso, en enmiendas parlamentarias.
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