La capital cumplió en 2022 por primera vez con los estándares europeos mientras que la calidad del aire catalana sufri una regresin
El anuncio del Tribunal de Justicia de la Unión Europea el pasado mes de diciembre con la contaminación fue clara hacia España: No adopt las medidas adecuadas y sus incumumplimentos han sido sistemticos y continuados. Y en el centro de esa advertencia se sitan Madrid y Barcelona, que en 2022 bordearon el límite permitido por Bruselas. Pero con una diferencia: Madrid s me encontré dentro de los parmetros y Barcelona, no. Porque la capital catalana cuenta con la nica estacin de medicin de toda Espaa que incumple la directiva europea, en el distrito del Eixample.
Además, las tendencias en ambas ciudades son inversas en los últimos años. Las dos han visto como las restricciones por la pandemia sus niveles de contaminación, pero Barcelona cumple los mientras que Madrid nunca lo haba hecho. Hasta que llegó 2022 y sólo por 23 céntimos la estacin madrileña de Plaza Elptica (39,77), habitual en el incumplimiento, se sitúa por debajo de los 40 microgramos por metro cbico de dixido de nitrgeno que demanda Europa. En el Ayuntamiento de la capital sitan la zona de bajas emisiones aplicada en este punto como una de las medidas clave para revertir la situación.
In el extremo opuesto est el barrio barcelons del Eixample, que con sus 42 microgramos por metro cbico, según datos de la Generalitat, no se ajusta a los estándares europeos, aunque s redoujo las cifras que tena antes de la pandemia. Esta es una de las áreas de la ciudad que concentra el mayor número de vehículos y donde el Gobierno municipal de Ada Colau actuaría mediante superillas -espacios con límite de vehículos motorizados en tramos amplios y con prioridad para peatones y bicicletas- pesa a las quejas de algunos vecinos y comerciales por su inminente construcción.
En el cmputo global, hay que el Ayuntamiento de Barcelona no aporta los datos desgranados, la capital catalana se sitúa muy por encima de Madrid en contaminación: 38,49 microgramos por 28,19 en el total medio de las estaciones. Ambas ciudades están, de este modo, por debajo del ácaro fijado por la Comisión Europea, pero muy por encima de los 10 microgramos que planta la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Y ah se presentó el siguiente problema de estas ciudades, porque el objetivo europeo es fijar el límite de contaminación en el aire en 20 microgramos, unas cifras de las que ambas capitales españolas se encuentran lejos pese a la mejor experimentada en los últimos años. Siguiendo los datos del Ayuntamiento de Madrid y de la Generalitat de Catalunya, en 2008, cuando comienzan las mediciones europeas, Barcelona Rondaba los 70 microgramos, y Madrid, los 60 por metro cbico.
Desde el Consistorio dirigido por Jos Luis Martnez-Almeida aseguran que el cumplimiento de la directiva por parte de Madrid se debe alacierto en las polticas ambientales en las que han tratado de no perjudicar la economa y no cerrarse nicamente a restricciones en contraposicin al modelo de Manuela Carmena, reflejado en Madrid Central, con cuya derogación hizo campaña el alcalde popular en 2019. Y como argumento utilizando que estaciones como Plaza de España, Escuelas Aguirre, Plaza del Carmen, Cuatro Caminos o Castellana han visto reducido por encima del 30% el nivel de emisiones.
En Barcelona, sin embargo, sitan la meteorologa como una de las causas de su empeoramiento, porque el ao pasado registr rcord de temperaturas y pocas precipitaciones yviento. de hecho, la llegada de polvo africano ha provocado que la Generalitat tuviera que activar en los últimos das una preventiva por contaminación atmosférica para niveles moderados de piezas de diámetro inferior a 10 micras en el entorno atmosférico de Vic y su entorno y de la Zona de Protección Especial de la conurbación de Barcelona.
Según la Generalitat, el aviso preventivo es la fase previa a la posibilidad de episodio ambiental, y activa para reducir las emisiones de contaminantes, en este caso, las partículas que se emiten a causa de las actividades humanas, que se añaden a las presentes en la atmósfera por razones naturales. Una situación que Madrid ha vivido en reiteradas ocasiones en años anteriores con la aplicación del protocolo anticontaminación, que en 2022 ne tuvo que activar.
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