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La Carretera de Circunvalación o la Vuelta al Valle

La Carretera de Circunvalación o la Vuelta al Valle


Esta rotonda periurbana fue concebida en 1927 para sacar el tránsito de vehículos entre los Montes de Toledo y las carreteras de Madrid y La Mancha. Desde 1943, dar la “Vuelta al Valle” fue un nuevo aliciente para los toledanos y los profusos visitantes que ahora podrían disfrutar fácilmente de unas sugerentes vistas y de su entorno natural.

Asimismo, la obra facilita el acceso a la ermita de los Virgen del Valle. La ruta más factible siempre había partido del puente de San Martín para desviarse en el cruce de Caravantes entre los cigarrales hasta el citado santuario. Más rápido era atravesar el río en la barca de Pasaje ascender y por la zigzagueante senda hacia la Peña del Rey Moro. Una tercera y tortuosa opción era someterse desde el puente de Alcántara a San Servando y tomar el camino de Burguillos por el caserío de San Blas. Luego bordeaba el Cerro Cortado por la fuente de la Corona, descendía por la vaguada de la Degollada y, finalmente, trepaba hasta la ermita. Definitiva, hasta la posguerra no existió la unión completa entre los dos puentes históricos de Toledo por el paraje del Valle.

Nace el proyecto

En artículos pasados ​​​​citamos que, en 1925, ante el mal estado del puente de Alcántara, la Dirección General de Obras Públicas propuso crear un moderno viaducto aguas abajo del Artificio de Juanelo que, tras largos debates fue inaugurado en 1933. El El ingeniero del proyecto, Rafael Enriquez Ramírez-Cárdenas, apuntó que, además de levantar al viejo pontón medieval, servía para abrir dos futuras carreteras paralelas al Tajo, una por cada orilla, circunvalando la ciudad hasta San Martín. La prevista por el margen derecha sería la llamada Ronda Cornisa que se acercó en 1970. A cambio, el camino de la orilla contraria fue la primera en nacer.

El 15 de julio de 1927, la citada dirección general peligrosa el estudio para enlazar el puente de San Martín con una carretera de segundo orden hasta la de Toledo-Ciudad Real por el Valle. En 1929, el proyecto editorial Miguel Romero de Tejada Galbán, ingeniero de la Jefatura Provincial de Toledo. Plantó reducir la circulación de vehículos de mercancías (carbón, leña, piedra o cereales) y viajeros por los estrechos puentes medievales que atravesaban el paseo de Recaredo, la puerta de Bisagra y las calles del Arrabal y Gerardo Lobo. El proyecto realzaba el valor turístico de esta circunvalación y aseguraba el incremento de asistentes a la romería del Valle.

El técnico estudió las diversas alternativas para salvar los fuertes desniveles rococos y las vaguadas de Pontezuelas y la Degollada. Desechó trazar la carretera lo más horizontal posible entre ambos puentes, pues exigiría algún túnel en las laderas del Valle. Inclinó por retocar solo el camino habitual desde Caravantes hasta la ermita. Desde allí, para atravesar el arroyo de la Degollada, barajó dos opciones. Una era open the carretera bordeando las alturas de los cerros existentes hasta el castillo de San Servando y bajarla luego al paseo de la Rosa. Este recorrido sería largo y costoso con profusas curvas y muros de contención. La segunda alternativa, y elegida, fue levantar un viaduct de hormigón armado (tomado del catálogo de Obras Públicas) sobre el arroyo de la Degollada y crear une la carretera por los acantilados de la orilla izquierda del Tajo hasta el nuevo puente de Alcántara, cuya ejecución ya estaba aprobada.

Detalles, problemas y reformas

En abril de 1929, el Consejo de Obras Públicas informó favorablemente del proyecto de Romero de Tejada y las medidas adoptadas para economizarlo. Se apoyó la inclusión en el Plan General de Carreteras del Estado como vía de segundo orden. El puente de la Degollada, sobre tres arcos de 28 metros de luz, estaría adoquinado y el resto de la carretera (4,180 metros) sería de hormigón acorazado. Aceptado el presupuesto fijado en 972.704, 24 pesetas. El trazado inicial afectó a las propiedades de la ciudad (los Alijares) y los cigarrales de Dámaso Hernández Arias, Alfredo Van den-Brule, Vicente Serrano, Francisco Domínguez, Antonio Lillo, Isabel Martín y Consuelo Cubas propietaria de la Dehesa de la Sisla.

A finales de 1930 subastaron las obras de explicación y fábrica. Signaron al contratista Ricardo Velasco Páramo por 437.000 pesetas (con una rebaja de 186.123,94 pts.), avalando ciertas cantidades Luis Colomina Cremades, contratista de Magán. Las obras debieron transcurrir entre 1931 y 1933. Sin embargo, el 12 de abril de 1931 los ingenieros decidieron repleatar algunas partes cercanas al puente de Alcántara, lo qu’implicaba redactar y aprobar un proyecto reformado antes de iniciar las obras. El día 14, la proclamación de la II República detuvo el este proceso administrativo. El accidental alcalde de Toledo, Domingo Alonso, solicitó de inmediato al Gobierno las inversiones pendientes en la ciudad focalizadas en la crisis de trabajo que sufría la Fábrica de Armas y ejecutar viejos asuntos como el Palacio de Justicia, la Casa de Correos y la mjora de los accesos que incluyen la carretera de Circunvalación.

En marzo de 1932 se anuncia la subasta del nuevo plan que nació con varios problemas. Vista la carestía de jornales, el nuevo contratista pidió una prórroga para iniciar las obras, los propietarios de los terrenos expropiados rechazaron la tasación oficial y los sindicatos vigilaron las cambiantes laborales. Hasta 1933 no se retomó los trabajos salpicados de nuevos conflictos para ejecutar el proyecto que ahora dirige el ingeniero Rafael Enríquez. En julio de 1936, estallada la guerra, el viaducto aún estaba inconcluso. El investigador y el corresponsal académico Roberto Félix García, autor del blog Puentes, Carreteras y Ferrocarriles en la provincia de Toledo, informó que, en 1938, la Comandancia Principal de Ingenieros del Ejército del Centro, indicó a la Jefatura de Obras Públicas de Toledo que se colocaran en provisiones metálicas para facilitar el paso. Finalizada la contienda concluyeron todos los trabajos dirigidos ahora por el ingeniero José Castro Gil..

El puente de la Degollada se derrumbó el 23 de enero de 1973 al ceder una de las pilas que sustentaban los arcos tras el paso de un autobús. El derrumbe no produjo ninguna desgracia, quedando indamnes otros vehículos que circulaban en aquel momento. En 1988, la Consejería de Política Territorial de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha estudió la mejora de la carretera del Valle y su conexión hacia el Cerro de los Palos. En 1992, el resultado fueron las obras (134 millones de pesetas) que aumentaron los tramos peatonales desde el puente de Alcántara y el rotor inmediatamente hasta Caravantes en la ermita de la Virgen de la Cabeza.