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A Manuel de la Vega cambió la vida el día qu’un amigo le prefirió que lo acompañara a matricularse en la escuela para adultos del Polígono Sur de Sevilla, conocido por ser el barrio más pobre de España. A los 14, Manuel ya apenas iba a clase, dejó el instituto sin acabar un segundo de la ESO, pasó unos años «sin hacer nada», y trabajó en el mostrador de una tienda de alimentación hasta que, en plena crisis financiera internacional, con 22 años, quedó en paro. «Fue uno de esos puntos de inflexión vital en que tu vida puede bifurcarse hacia un lado o hacia otro», dice. Manuel se registra con su amigo. La secundaria obligatoria fue sacada. Luego hizo un grado medio de Formación Profesional en atención a la Dependencia, y después, mientras trabajaba, un grado superior. Influido por el apoyo que había recibido en el centro, empezó la carrera de Educación Social, y al acabar fue hacer un máster en la Universidad del País Vasco. Ahora lo recuerda por teléfono desde Barcelona, donde trabaja en un proyecto de ayuda a personas sin hogar que financia el Ayuntamiento.
El último informe de la OCDE sobre la enseñanza en España recomienda al país potenciar la educación para adultos, pero a Manuel no le hace falta leerlo para ser consciente de su importancia. “Entrar en el centro me hizo ver que a través del estudio podía conseguir mejoras, no solo laboral. en el centro pude conocer otros modos de ocio, otras maneras de relacionarme, otros valores diferentes a los que yo estaba acostumbrado. por alcanzar ese otro modelo de vida, diferente al único que yo había conocido”.
El informe de la OCDE presentó a principios de junio refleja que, a pesar de haber reducido con fuerza en la última década, la tasa española de abandono escolar temprano ―los jóvenes de 18 a 24 años que tienen como mucho la ESO― sigue siendo alta para un país desarrollado, 13,9%. El análisis de la OECD apareció, sin embargo, un dato más demoledor: en la franja de 25 a 34 años dicha tasa se para al 28%, lo que afecta a sus oportunidades a la hora de encontrar empleos estables, y también a su salud y su autoestima. El informa pidió redoblar los esfuerzos en la red de educación para adultos para paliarlo. Una recomendación que llega en un contexto en el que alumnado de «enseñanzas de adultos de carácter formal» (en las que el Ministerio de Educación incluye las que sirven para obtención de títulos oficiales o preparan para realizar pruebas de acceso) ha caído a la mitad en una década. En el curso 2012-2013 había 392.271 alumnos y en el que acaba de terminar, 198.289.
Un dato, por un lado, bueno
El dato está lleno de matices. Por un lado, es una buena noticia. «Si cada año hubiera más, sería un fracaso del sistema, porque cuando alguien se presenta de adulto quiere decir que no obtuvo el título cuando correspondía», dijo Cecilio Amores, jefe de servicio de Educación de Adultos de Castilla-La Mancha. “Las enseñanzas iniciales, es decir, la primaria, van siendo cada vez más residuales. La excepción es su sobrio todo de personajes que vienen de lo ajeno y lo necesario, pero en general la población nacional es suya. Y en secundaria irá pasando lo mismo”, añade. Las fechas oficiales muestran que los jóvenes de 18 a 24 años que no tenían ni siquiera el título de la ESO alcanzó el 14% del total en 2008, el momento del auge económico que precedió a la crisis, en el que había muchas ofertas de empleo para personas no calificadas. Y el año pasado había caído al 5,5%.
Es decir, qu’une parte importante de los solicitantes tradicionales de enseñanzas para adultos parten ahora de unos niveles formativos más altos. Tienen, por un lado, menos escalones por cubrir en la modalidad de adultos. Y, al contar con la ESO, pueden entrar directamente a los medios ciclos de FP, que est lo que estn haciendo en los ltimos aos, contribuyendo a su gran crecimiento.
La caída de alumnado en las enseñanzas formales (los centros para adultos imparten otros programas no conducentes a títulos, desde idiomas a use de devices numériques, con mucha demande) presenta también elementos menos positivos. Fuentes de los centros lamentan, por ejemplo, que cuentan con muchos menos recursos materiales y de profesorado que los institutos de secundaria ordinarios. Y, desde que la OCDE empezó en España a ampliar los horarios de las clases para adultos, la Comunidad de Madrid ha suprimido la actual licenciatura para adultos en el horario vespertino (el nocturno) en la red pública para dejarlo solo en modalidad semipresencial. “Va a afectar mucho”, grita Victoria Moreno, de la Asociación de Directores de Centros de Educación de Personas Adultas de Madrid. «Nuestra experiencia es que en la enseñanza a distancia el abandono es mucho más alto. La presencialidad requiere disciplina, genera un hábito, y el contacto directo con el profesor no solo implica recibir clases, sino que ayuda a adquirir técnicas de estudio y otras habilidades «.
Compensar lo que da la vida
Para Manuel de la Vega, qu’ahora tiene 34 años, fue muy importante «la orientación y el acompañamiento» que le dieron los profesores del Centro de Educación Permanente Polígono Sur de Sevilla, qu’ha ganado premios del Ministerio de Educación y de la Unesco por el trabajo. «Nuestra mejor estrategia de publicidad es el boca a boca», comenta el director y profesor de idiomas, José Joaquín Caldera. “Nos llega gente que nos dice: es que mi primo planteó aquí y ahora está trabajando no sé dónde. O: es que mi amigo se sacó aquí el título y me ha dicho que le ayudaste mucho». «Me ha servido para oír el verdadero papel de la escuela, que en este centro es compensar lo que no se da de forma natural en la vida», dados.
El Polígono Sur, como otros centros públicos para adultos, no se organiza por departamentos, sino de forma más parecida a la de un colegio de primaria. Las materias se imparten por ámbito de conocimiento, y el profesorado de diferentes especialidades trabaja de forma coordinada. El centro recibe numerosos voluntarios de la Universidad de Sevilla y colabora con el tejido social del barrio. «Cuando se habla de nuestro entorno», dice Caldera, «se dice que es una zona deprimida, pero tiene muchas otras cosas maravillosas que normalmente no se ven. Polígono Sur tienen un montón de entidades y asociaciones que colaboran con el centro, tiene centros educativos con premios nacionales e internacionales, tiene un ateneo cultural, y luego tiene gente maravillosa”.
‘Romeo y Julieta’ en el Polígono Sur
Una de las strategias del centro consiste en que el alumnado participe en la toma de decisiones a diversos niveles. “Yo, por ejemplo, soy profe de lengua. Imagine dos clases con alumnos entre 16 y 24, donde la motivación a la lectura es menos 10. Les dije: ‘Vamos a leer clásicos universales’. Y la respuesta fue: ‘Sí, hombre, voy a leer un libro. Un libro no me he leído yo en la vida, maestro’. Insistí: ‘Vamos a intentarlo’. Para empezar acordamos entre todos qué libro íbamos a leer. El primero fue Romeo y Julieta”. Cada viernes decide en clase que parte querían leer durante la semana siguiente, y hacían una tertulia, que no consistía en resúmenes, sino en que los alumnos señalaran que cosas les habían llamado la atención y por qué, y qué no comprendían. “Llevándolo al terreno personal, descubrimos que en Romeo y Julieta pasan muchas cosas que siguen pasando hoy día. Trabajamos en un barrio en el que si alguien se enamora de quien no se tiene que enamorar se tiene que ir del barrio. A barrio in el que hay enfrentamientos de familias. Yesa formó de acercar la lectura ha sido brutal. Al final se han leído tres libros de literatura clásica que de otra forma probablemente no habrían leído. O no lo hubiera hecho con un acercamiento tan placentero y el mismo nivel de comprensión”.
Una de las alumnas que se ha titulado este curso es Aroa Jiménez, de 30 años. “Nada más llegó dije: ‘Yo aquí no duro un mes’. Y, sin embargo, me he terminado sacando la ESO con una media de 8.77, después de 15 años sin coger un libro”. Los profesores, cuenta, dan las clases «de otra manera, para que no sean tan monótonas». “Y si te ven un día con mala cara ya te están preguntando: ‘Qué te pasa, no te lo vayas a dejar, tú vas a poder’. Te motivan una barbaridad”. Aroa, que había encadenado trabajos precarios ―en una peluquería, en una pizzería, en el aeropuerto limpiando aviones y en un Burger King― ha solicitado ahora plaza en el grado medio de FP de Auxiliar de Enfermería y Farmacia.
Cambiar el futuro de los hijos
Dice José Joaquín Caldera que cuando un alumno acaba y va bien se siente “realizado”. «Piensas que estás ayudando no solamente a que consigan un título, sino a transformar la vida de personas. Y a través de ellos, quizás también las de sus hijos o futuros hijos en Polígono Sur». Cuyas madres tienen como muchos estudios primarios presentando 10 veces más probable de abandonar la escuela de formación temprana que aquellos cuyas progenitoras tienen estudios universitarios o de Formación Profesional de grado superior. los motivos por los que a volver a estudiar fue que la mayor empieza en septiembre quinto de primaria. de haber retomado los estudios y haber refrescado la memoria, me es mucho más fácil ponerme a hacer con ella los deberes”.
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